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Espiral dialéctica: concepto central en la teoría de Pichon Riviere.

Publicado por Leandro Maggio activado 1 Mayo 2014

Espiral dialéctica: concepto central en la teoría de Pichon Riviere.

Espiral dialéctica: concepto central como ontología relacional en la teoría de Pichon Riviere.

Leandro Maggio.

Resumen.

En el presente artículo explicaré la razón que me lleva a considerar de gran importancia el concepto de “espiral dialéctica” en la teoría de Pichon Rivière ya que el término sintetiza el alcance y la fertilidad de la teoría del vínculo en cuanto a proceso que posibilita la comprensión de la totalidad del ser humano como emergente y representante de la relación con los demás sujetos y con el mundo, además de configurar el modo en que debe actuar y operar el terapeuta sobre esa realidad total y cambiante.

Intentaré además mostrar, teniendo en cuenta los aportes de Thomas Kuhn sobre los componentes de la matriz disciplinar, que el concepto de espiral dialéctica no sólo comprende un modelo heurístico en la teoría de Pichon Rivière sino también, y principalmente, es un modelo ontológico de la misma ya que permite comprender el proceso y la estructura del vínculo del sujeto con su mundo interno y con el mundo externo.

De este modo se intentará comprender la interrelación entre ontología, epistemología y semántica en base a la relación con el término de espiral dialéctica afirmando su carácter ontológico relacional en la teoría del vínculo de Pichon Rivière.

1. Necesidad de abordar el conocimiento del sujeto como totalidad.

Luego de realizar un análisis teórico, se puede observar la suma importancia que tiene el término de “espiral dialéctica” en la teoría de Pichon Rivière, ya que es el concepto-instrumento que permitirá fundamentar su teoría del vínculo y por ende llevar a cabo una teoría del sujeto como emergente y representante de las relaciones que tiene con su mundo interno y con su mundo externo. Esta afirmación, que se intentará fundamentar a lo largo del artículo, lleva a considerar al concepto como una ontología relacional en la teoría mencionada.

Siguiendo el análisis de Fabris (2007, pp. 166, 167, 168) sobre el acontecer de hechos que van haciendo surgir la teoría del vínculo, se hace visible como, en un comienzo, Pichon Rivière toma los aportes de Melanie Klein, especialmente el de las relaciones de objeto y la identificación proyectiva, debido a necesidades prácticas en un principio pero que luego serán teóricas y filosóficas, y darán el puntapié inicial para ir configurando la noción de vínculo de su teoría.

Pero considero que, si bien dichos aportes permitieron a Pichon Rivière ir comprendiendo la importancia que ejercen las relaciones en la constitución del sujeto y la valoración del contexto, la teoría de Klein se refería a las relaciones de objeto considerando que “los objetos (proyectados, introyectados) ejercen literalmente una acción (persecutoria, aseguradora, etcétera.) sobre el sujeto (objeto “bueno”, objeto ”malo”)” (Laplanche, Pontalis, 1967, p. 360). Este término se refería solamente a las relaciones internas de un sujeto, por lo tanto no permitía comprender todo el universo de interacciones e interrelaciones que lleva a cabo un sujeto con su mundo. Es por ello que Pichon Rivière cambia el concepto de relaciones de objeto por el de vínculo ya que según su concepción ese mundo interno se construye también por la experiencia externa que es colocada adentro construyéndose un mundo particular para cada sujeto y explica lo siguiente:

“Estamos acostumbrados a usar la noción de relaciones objetales en la teoría psicoanalítica, pero la noción de vínculo es mucho más concreta. Relación de objeto es la estructura interna del vínculo… Es posible establecer un vínculo, una relación de objeto con un objeto interno y también con un objeto externo… Tenemos así dos campos psicológicos en el vínculo: un campo interno y un campo externo” (Pichon Rivière, 1956-57, p. 35). De este modo se puede dar cuenta cómo surge en Pichon Rivière la necesidad de comprender al sujeto en su totalidad, sin reduccionismos y abarcando todos los aspectos que estructuran a un sujeto.

2. El proceso dialéctico como instrumento de comprensión del sujeto.

Es a partir de esa necesidad de comprender al sujeto como totalidad que Pichon Rivière (1956-7, pp. 27, 28) utilizará la dialéctica como el instrumento que le permitirá llevar a cabo esa comprensión.

Pensando al sujeto en una situación vincular (donde se relaciona y comunica con las demás personas y objetos de su contexto), dinámica constante (en continuo cambio) y en espiral (no como una situación lineal y estática ni como círculo cerrado, sino como una estructura en espiral donde hay continuo movimiento que no se cierra nunca y que permite el aprendizaje y la transformación continua de esa estructura); como estructura y causalidad gestáltica, considerando al sujeto como emergente de dicha totalidad que tiene un carácter intrínsecamente relacional. La situación vincular a la que hace referencia Pichon Rivière está compuesta básicamente por tres elementos que la configuran: el psicosocial que parte del individuo hacia fuera; el sociodinámico que analiza el grupo como estructura; y el institucional que toma todo un grupo, toda una institución o todo un país.

Estos campos se estructuran como una Gestalt, es decir, como una totalidad que es más que la suma de las partes y donde no existe una separación neta; con esto se refiere a que “son campos que se van integrando sucesivamente” (Pichon Rivière, 1956-57, p. 22) en un proceso dialéctico constante y que permiten estudiar la estructura mental completa del paciente atendiendo a los motivos y causas que presionaron sobre él. No solo permite comprender la estructura mental de un sujeto y las causas que llevaron a la conformación de la misma, sino que también permite el estudio completo del grupo de donde emerge esa estructura mental y de ese modo elaborar una intervención terapéutica sobre todo el grupo, es decir, sobre toda la estructura y trama vincular del mismo.

La dialéctica, desde G. W. F. Hegel (1807), es una teoría general que afirma el carácter intrínsecamente móvil o cambiante de la realidad en virtud de alguna negación. Dicho autor expondrá tres momentos que tiene todo proceso dialéctico: Un primer momento que es la afirmación de un contenido determinado (a lo que Hegel refiere como lo inmediato o universal abstracto), un segundo momento que es la negación de la afirmación del contenido y el tercer momento, la negación de la negación, o sea, la afirmación al nivel superior del universal concreto o de la totalidad. Siguiendo a Colomer (1995), los tres momentos se refieren a momento ontológico y, debido a ello, no pueden aislarse ya que si el pensamiento se aferra a la afirmación o tesis, cae en el dogmatismo y si se queda en la negación o antítesis, cae en el escepticismo.

En este sentido es que Pichon Rivière desarrollará la teoría del vínculo tomando como eje principal para su comprensión al proceso dialéctico entendido como un proceso que tiene una estructura en espiral, es decir, donde los vínculos internos y los vínculos externos se van integrando entre sí pero que en cada negación y nueva síntesis el sujeto se va desarrollando estructuralmente a un nivel superior a través del aprendizaje vincular-experiencial con los demás sujetos y objetos, es decir, con el contexto real y exterior.

3. Nuevo enfoque sobre la realidad psíquica.

A partir de este desarrollo teórico, que en realidad nace de la necesidad práctica en el tratamiento con pacientes psicóticos, Pichon Rivière logra aportar un nuevo enfoque teórico-práctico sobre la realidad psíquica del sujeto.

Este nuevo enfoque que parte de las relaciones vinculares que desarrolla un sujeto a lo largo de su vida permite configurar una psicología social que define a la enfermedad mental como un emergente de la ruptura del equilibrio de los procesos vinculares familiares y sociales. Esto es lo que quiere expresar Pichon Rivière cuando se refiere a la causalidad gestáltica en contraposición a la causalidad directa y mecánica en el emergente de la enfermedad mental: “causalidad gestáltica en el sentido de que todas las tensiones de la estructura que convergen en un punto dado hacen salir un emergente” (Pichon Rivière, 1956-57, p. 28), haciendo referencia a las tensiones y rupturas del equilibrio de todos los vínculos que desarrolla un sujeto con su mundo.

Pichón Rivière (1985, p. 70) nos habla sobre la enfermedad de un miembro de un grupo que opera como denunciante de la conflictiva y del caos que subyace dentro del grupo total. El sujeto enfermo actúa como portavoz y “alcahuete” del grupo en el cual se encuentra inmerso y la enfermedad se expresa en una conducta repetitiva, sistemática y que no evoluciona en otra modalidad de conducta, es decir, nos encontramos con una pauta de conducta cerrada que no posibilita la transformación y el aprendizaje. De allí que la posibilidad de equilibrio del grupo surge a partir de la comunicación abierta en todas las direcciones configurando una espiral de realimentación, lo que permite visualizar nuevamente el carácter intrínseco que caracteriza todo proceso vincular de equilibrio-desequilibrio, aprendizaje, conocimiento y experiencia-acción como proceso dialéctico en espiral, planteado como un continuo proceso de desarrollo y transformación.

Otro aspecto importante de la teoría de Pichon Rivière que surge como consecuencia de esta mirada dialéctica sobre la realidad es el ECRO (Esquema Conceptual, Referencial y Operativo). El ECRO es un esquema conceptual entendido como “un conjunto organizado de conceptos universales que permiten una aproximación adecuada al objeto particular” (Pichon Rivière, 1985, p. 215). Pero que además es un esquema referencial con el que trabajará el terapeuta para poder entender que le sucede al paciente, siempre considerándolo como un esquema dinámico el cual se debe estar obligado a rectificar de ser necesario en caso de surgir algún emergente nuevo. Esto lleva a considerar al esquema con el que trabaja el terapeuta como un esquema “que va integrándose permanentemente con elementos nuevos” (Pichon Rivière, 1956-57, p. 104) y que se caracteriza por ser transitorio y en continua transformación. De esta forma se plantea el ECRO como un modelo e instrumento de aprehensión de la realidad y que además es operativo en el sentido de permitir no solo la comprensión de la realidad, sino también la posibilidad como instrumento de “promover una modificación creativa o adaptativa según un criterio de adaptación activa de la realidad” (Pichon Rivière, 1985, p. 217) de una situación social concreta.

Se puede ver expresada aquí también otra consecuencia de la mirada dialéctica en el modo en que debe actuar el terapeuta sobre la realidad, aceptando que la realidad es cambiante y que se encuentra en constante transformación, es decir, concibiendo la realidad como una espiral dialéctica donde la acción del terapeuta sobre la realidad va modificando tanto a la realidad misma como al terapeuta que intenta comprenderla.

4. La espiral dialéctica como modelo ontológico en la teoría del vínculo.

Luego de haber definido y recorrido los diferentes modos de aplicación del concepto de espiral dialéctica en la teoría de Pichon Rivière, considero que dicho término actúa como modelo ontológico dentro de dicha teoría ya que lo que existe es el vínculo y este surge como consecuencia del proceso dialéctico.

Definimos al término modelo ontológico propuesto por Kuhn como “las convicciones ontológicas o metafísicas respecto de qué es lo que hay y cuáles son sus características fundamentales” (Lorenzano, 2003, p. 14). Cuando se utiliza el concepto de espiral dialéctica en la teoría del vínculo se hace referencia al concepto hegeliano de dialéctica que constituye, tomando a Colomer (1995, p. 208), una lógica del ser, una lógica que es a la vez ontología ya que la dialéctica representa el proceso interno de la reflexión. Por eso mismo cuando se está hablando de espiral dialéctica se remite no solo al instrumento que permitirá conocer la realidad sino a la lógica misma de todo fenómeno, es decir, expresa la ontología de todo hecho de la realidad.

Lo que se quiere decir es que no hay sujeto por un lado y objeto por el otro, los cuales tienen características propias y pueden ser estudiados y comprendidos por separado, sino que lo que hay es larelación, el vínculo entre ambos. De este modo se observa que la ontología es el vínculo, es decir, lo que existe es el vínculo y éste a su vez solo puede ser comprendido como proceso dialéctico en espiral cuyos elementos se van modificando y transformando continuamente a través de la relación. Por eso es que cuando Pichon Rivière estudia al vínculo, siempre lo piensa en una situación de espacio y tiempo determinado debido a su carácter dialéctico y espiralado de transformación continua; y dice lo siguiente:

“No se puede concebir ningún fenómeno que no incluya tiempo y espacio juntos, ya que nada está detenido ni nada está fijo, se trata siempre de una totalidad en movimiento. Toda estructura está en permanente transformación, y el concepto de transformación incluye la noción de tiempo” (Pichon Rivière, 1956-57, p. 104). De este modo se puede observar cómo el concepto de vínculo y más específicamente el de “espiral dialéctica” remiten a una ontología relacional en la teoría de Pichon Rivière, es decir, se entiende al individuo como resultado de una operación y no como un sujeto con rasgos y propiedades esenciales. El sujeto es concebido como objeto de segundo orden ya que es el resultado de una trama vincular.

En este sentido, el concepto de espiral dialéctica actúa, por un lado como ontología determinando que lo que existe es el vínculo en todo proceso de la realidad y no los elementos por separado lo que lleva a afirmar su carácter ontológico relacional; por otro lado como epistemología ya que lo que permite conocer el vínculo es el proceso dialéctico considerado como instrumento a través del ECRO; y por último como concepto semántico unívoco y preciso que permite dar coherencia a los postulados teóricos.

Conclusión.

Considero que el concepto de espiral dialéctica permitió a Pichon Rivière generar un enfoque epistemológico que analiza la salud-enfermedad desde una mirada relacional, en continuo movimiento y transformación, evitando caer en el reduccionismo de pensar a la salud y a la enfermedad como clasificaciones estáticas, fijas y caracterizadas por una causalidad lineal y mecánica, lo mismo se puede decir del par individuo-sociedad, o sujeto-objeto, teoría-práctica, etc.

Se pone en evidencia en lo previamente expuesto un pensamiento total e integrador que posiciona tanto al sujeto como al objeto de estudio como partes de una misma realidad y donde esa realidad nace como emergente de ese vínculo que está en un continuo cambio y transformación.

Otra implicancia que trajo aparejada esta nueva mirada sobre la realidad es la importancia de observar y comprender al ser humano como sujeto de necesidades que logra su satisfacción en la vida cotidiana ya que ésta es “el espacio y el tiempo en que se manifiestan, en forma inmediata, las relaciones que los hombres establecen entre sí y con la naturaleza en función de sus necesidades, configurándose así … sus condiciones concretas de existencia” (Pichon Rivière, Pampliega de Quiroga, 1985, p. 12). Es así que, debido al constante proceso de transformación de la realidad, el terapeuta deberá ir modificando su esquema conceptual, referencial y operativo para pensar y acercarse cada vez más, a un nivel superior, a la comprensión de los fenómenos de la realidad.

Dicho análisis me lleva a considerar que el concepto de “espiral dialéctica” sintetiza y ejemplifica un modelo ontológico relacional dentro de la psicología social permitiendo, además, darle un carácter central para explicar la teoría del vínculo. Es decir, el concepto de espiral dialéctica es central porque permite configurar todos los demás conceptos de dicha teoría.

Bibliografía.

1. Colomer, E. (1995). El pensamiento alemán de Kant a Heidegger. Barcelona: Herder.

2. Fabris, F. (2007). Pichon Rivière, un viajero de mil mundos: génesis e irrupción de un pensamiento nuevo. Buenos Aires: Ed. Polemos.

3. Hegel, G. W. F. (1807). Fenomenología del espíritu. México: Fondo de cultura económica.

4. Laplanche, J. y Pontalis, J. (1967). Diccionario de psicoanálisis. París: Paidós.

5. Lorenzano, P. (2003) “Prólogo”, en Minhot, L. La mirada psicoanalítica. Un análisis kuhniano de Freud. Córdoba: Brujas.

6. Pichon Rivière, E. (1985). El Proceso Grupal. Del psicoanálisis a la psicología social (1). Buenos Aires: Nueva Visión.

7. Pichon Rivière, E. (1956-57). Teoría del vínculo. Buenos Aires: Nueva Visión.

8. Pichon Rivière, E. y Pampliega, A. (1985). Psicología de la vida cotidiana. Buenos Aires: Nueva Visión.

Revista Kairos, nro. 29, mayo 2012.

Espiral dialéctica: concepto central en la teoría de Pichon Riviere.

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