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Melanie Klein y su Influencia en Pichon Riviere.

Publicado por Sofia Nuñez. activado 10 Octubre 2016

Melanie Klein y su Influencia  en Pichon Riviere.

Melanie Klein y su Influencia

en Pichon Riviere.

Sofia Nuñez (1)

Melanie Klein (1882-1960) fue una psicoanalista austríaca que se radicó en Londres. No tenía formación universitaria. Lo que poseía era un conocimiento enorme en Psicoanálisis. De hecho, algunos dicen que fue continuadora de la obra de Freud. Fue la primera psicoanalista que aplicó los conocimientos del psicoanálisis para el tratamiento de niños. A partir de ella se empieza a trabajar en psicoanálisis infantil.

Melanie Klein tuvo mucha influencia en la Argentina, sobre todo a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial. Todos los psicoanalistas argentinos trabajaban, Pichón incluido, con sus concepciones, conceptos que tienen que ver fundamentalmente con el psicoanálisis en niños, pero también el psicoanálisis en adultos y la práctica clínica, tanto en hospitales como en consultorios privados. En la Argentina su figura fue casi una revolución, tanto que aún hoy se sigue trabajando con algunas de sus ideas (aunque hoy día predominan otras prácticas, que tienen que ver más con Lacan que con Melanie Klein).

El tratamiento psicoanalítico que ella practicaba en los niños era con juegos infantiles. Esos juegos tenían que ver, por ejemplo, con trencitos, con muñecas, con un cajón de juguetes, de tal manera que el niño podía ahí, en el juego, desplegar todo su mundo fantasmático, sus conflictos.

Esto fue después utilizado por otro psicoanalista inglés, D.W. Winnicott, quien es el que habla sobre el juego, sobre lo lúdico, sobre la creación y las relaciones previas a la adultez que va marcando la vida. Winnicott habla sobre el objeto transicional, del "osito", esos ositos que los chicos chupetean todo el tiempo y cuanto más roñoso está, mejor. Winnicott plantea que ese osito, en el niño, se constituye en un objeto transicional entre su mundo de fantasía y la realidad, como un objeto mediador. Puntuemos algunas cuestiones.

1. Todo el cuerpo teórico que piensa Pichón en relación a la vida cotidiana, en relación a los procesos de maduración y desarrollo, en relación a la salud, en relación a la enfermedad, están basados en dos autores. Uno, es Freud. Pero la línea que más toma Pichón, es la de Melanie Klein. Por lo tanto, para poder comprender algunos planteos de Pichón es absolutamente necesario conocer las posiciones de Melanie Klein. Si no lo hacemos así, Pichón no se entiende, parece como una cosa muy mecánica (un poco para acá, un poco para allá...) y no se entiende cómo son los complejos mecanismos, los enredados estados, tanto anímicos como psíquicos, que vamos atravesando a todo lo largo de nuestra vida desde el mismo momento del nacimiento.

2. Estas cuestiones que vamos a ver hoy también tiene mucho que ver con nuestro comportamiento cotidiano. Son cosas que hacemos sin darnos cuenta., o determinadas conductas, determinados comportamientos, que ponemos en marcha y que podemos comprender a partir de conocer también a Melanie Klein. Por lo tanto, esta teoría puede aplicarse para lo que es el entendimiento de la vida cotidiana, en relación a determinados mecanismos de defensa, en relación a determinados procesos anímicos, por los que atravesamos todos los días.

3. Es importante conocer Melanie Klein, en relación a lo grupal, lo que se pone en marcha en la configuración grupal, en las construcciones del grupo. Porque también dentro del grupo tenemos comportamientos que son una repetición de comportamientos que tenemos en la vida cotidiana. El grupo tiene cierto armado artificial, pero nosotros no somos un artificio. Por lo tanto, algunas cosas por las cuales atravesamos en la vida cotidiana, que tienen fundamentalmente que ver con nuestro mundo interno, también se ponen en juego, como deseos y defensas, dentro del grupo operativo. Por lo tanto, para conocer también algunas problemáticas y algunos planteos de Pichón, en relación a lo grupal, a lo institucional, a lo comunitario, es importante conocer a Melanie Klein. El trazo que hace Melanie Klein podemos pensarlo como anterior a los planteos de Pichón, en el sentido que Pichón dice que no solamente es importante el mundo interno del sujeto, sino que también es significativo en relación a lo vincular, la acción del objeto sobre el sujeto, es decir, la acción del objeto externo sobre el sujeto en relación a los intercambios materiales. Podemos pensar que la carencia, algún tipo de carencia, de tipo afectivo va a estar acompañada también de algún tipo de carencia material. Por ejemplo, deficiencias en la alimentación, o deficiencias en la sociabilización del niño. Todo esto puede indicar carencias de tipo afectivo. Pero ahí hay una acción concreta del objeto externo sobre la interioridad del sujeto.

Por eso digo que Pichón está un poquito más avanzado. Además, Pichón tenía una ideología y un pensamiento materialista dialéctico. Por lo tanto, lo material era importante. Cuando digo "lo material", me refiero a lo concreto, a la materia. La silla como es la silla, más allá de mis fantasías respecto de la silla. Melanie Klein va a decir que este mundo fantasmático del bebé es independiente de la acción concreta de la madre. Cuando digo que es "independiente", quiero decir que estas cosas le van a pasar más allá de lo que la madre le haga concretamente. La madre puede tener la teta en la boca del bebé durante las 24 horas. Melanie Klein, lo que va a decir es, que el pibe se puede quedar igual con hambre por más que esté chupando la teta las 24 horas. ¿Por qué? Porque va a depender de cómo fue su configuración, este esbozo de configuración psíquica en el niño y que esto es algo que se trae a partir del momento del nacimiento y se va a ir desarrollando y que forma parte de lo que sería el territorio de las pulsiones.

Por lo tanto, las pulsiones son algo que es absolutamente intrapsíquico, de adentro, es propio, y no tiene que ver con la acción -o no- del objeto sobre él, sino que el niño, a partir de estas pulsiones, va a configurar, va a armar, objetos de acuerdo al matiz de estas pulsiones. Por lo tanto, acá lo que juega fundamentalmente es el mundo fantasmático, más allá, independientemente, de la acción concreta de la mamá sobre el niño.

¿Qué es una pulsión? Pulsión es un término muy freudiano. La pulsión, pulsa. Es un concepto teórico, que tiene una determinada abstracción (porque nadie vio una pulsión...). Sin embargo, tenemos los efectos de estas pulsiones. La pulsión es un término teórico. No tiene un anclaje corporal, ni en un brazo, ni en una pierna, sino que recorre todo el cuerpo. Por lo tanto, no es tan claro como un órgano, como sería el hígado, o la cabeza, o los ojos. Sin embargo, recorre todo el cuerpo. La pulsión tiene, por un lado, cierto anclaje en todo el cuerpo. Pero además tiene un matiz de tipo cultural, que hace que las pulsiones, o los efectos, estas sensaciones, las podamos poner en palabras por la vía del lenguaje. Por ejemplo, cuando uno dice "me siento bien", "estoy bárbara", "tengo una potencia enorme", en general, lo que se dice es que hay un predominio de lo que se denomina la pulsión de vida, que serían las pulsiones sexuales.

Cuando digo "sexual", me refiero a lo sexual en sentido amplio, en sentido vital, no solamente por lo genital, sino en sentido de vida. Por ejemplo, el pintor que pinta un cuadro y que le sale maravilloso y que está contento y feliz de su producción, ahí hay un predominio de la pulsión de vida, es decir, son determinadas excitaciones sexuales que hacen que podamos crear cosas, que tengamos fe. Por ejemplo, que confiemos en la gente, nos enamoremos, amemos, o estudiemos... Todo esto es pulsión de vida.

Hay otro tipo de pulsiones, que son complementarias, que se denominan pulsión de muerte. Las pulsiones de muerte tienen que ver fundamentalmente con la destrucción, con la desintegración. Es necesaria para la vida, porque si no hubiese pulsión de desintegración no iríamos al baño, porque la materia que incorporamos se va descomponiendo y la tenemos que largar y para poder hacer ese proceso tiene que desintegrarse. Por lo tanto, para poder realizar ese proceso también existe la pulsión de muerte.

Con esto les estoy mostrando que hay algo corporal en las pulsiones. Este latir, late por el cuerpo. Por ejemplo, el predominio de la pulsión de muerte son las épocas de guerra. Hay un predominio de la pulsión de muerte que es la destrucción. No piensen la pulsión de muerte, como la muerte, sino que la pulsión de muerte es complementaria de esta pulsión sexual -o de vida- porque ciertas cuestiones de desintegración son necesarias precisamente para la vida.

El asunto está en que tiene que haber cierto equilibrio entre pulsión de vida y pulsión de muerte. Por ejemplo, una persona que está bajoneada, o que se siente mal, o que no encuentra cierto futuro, o un proyecto, ahí habría cierto predominio de esta desintegración, cierto predominio de la pulsión de muerte. La idea es que la pulsión late siempre, pulsa, desde el primer instante de la vida hasta el último momento de la vida, y que a lo largo de nuestra vida vamos transitando como cierta preponderancia de una y de otra.

Alumna: ¿La pulsión de muerte y la pulsión de vida se pueden modificar según la educación?

Docente: No. No depende de la educación, no de la educación en tanto que forma, de formar. La pulsión depende de la estructuración de cómo se constituyó el aparato psíquico, de cómo se armó este aparato y cómo fueron las vicisitudes. En todo caso, qué es lo que pudo hacer el sujeto en relación a sus deseos, en relación a sus fantasías, en relación a todas las tramitaciones y a la elaboración psíquica. Porque también la pulsión de vida excesiva, tampoco va. Digamos que tiene que haber un equilibrio, una posible tramitación entre ambas. Si queréis que hablemos de cierta modificación o de cierto cambio, podemos discutir, más que de educación, de análisis, de la posibilidad de poner en palabras este malestar producto de este desequilibrio. El reflejo que tiene la pulsión, en términos de esas posibilidades de tomar conciencia de esto, es el malestar. La pulsión de muerte es esta vivencia de que algo no camina, que hay algo que está haciéndose como imposible, y esto produce malestar.

El hecho que una persona encare un proyecto y que este proyecto tenga que ver con la formación, con el trabajo cotidiano, con enfrentar una familia, con desarrollarse, si vos me decís si ahí hay cierta elaboración, independientemente que se analice o no, yo te digo sí. Pero no exclusivamente con la educación. Digamos que es una suma de cosas. La educación no educa las pulsiones. Sí depende de un trabajo consigo mismo en relación a su proyecto de vida, a sus perspectivas a futuro. Y, en este sentido, si se incluye la formación y la educación, bárbaro... Pero no específicamente. No educa la pulsión. La educación tiene mucho que ver con la conciencia y las pulsiones son absolutamente inconscientes. Tenemos como reflejos de ellas, como alguna noticia. Por ejemplo, una noticia la acabo de dar yo cuando confundo "material" con "maternal". Ahí algo se me trastabilló. Y eso tiene que ver con las pulsiones. Los chistes tienen que ver con las pulsiones.

Primeros conceptos teóricos. Cuando digo "son teóricos", insisto que no dependen de cuestiones reales. Es teoría. Uno, con la teoría, puede estar o no estar de acuerdo. Puede decir por qué está de acuerdo, puede decir que no está de acuerdo. Pero, en realidad, son teorías, en el sentido que no tienen la concreción de las cosas materiales. No son ni el cenicero, ni una silla, ni el grabador, ni la cartera, que son materiales. Por lo tanto, son teorías, son abstracciones. En realidad, son hipótesis producto del trabajo con la clínica de niños. Todas las teorías surgen también del trabajo clínico. La hipótesis que se configura teóricamente después se va corroborando en el trabajo clínico, para volver a teorizar. Es este el proceso que hizo Melanie Klein.

En realidad, acá tenemos un problema científico, que es que en realidad, de todo este cuadro, que tiene que ver con los primeros instantes de la vida (vida intrauterina, el nacimiento), de esto nadie puede dar cuenta. Por lo tanto, es teoría. ¿Quién puede decir cómo le fue mientras estaba naciendo? Nadie. Con suerte podemos empezar a hablar a los dos, tres, años. Pero para este momento, nadie, ni Melanie Klein, ni Freud, ni Pichon, ni nadie, puede dar cuenta. Porque no existe palabras. Sí existe como algunos resabios de sensaciones corporales, que tienen que ver con esto. Por ejemplo, una sensación de mucho bienestar. Cuando uno hace un baño de inmersión y se mete adentro de la bañadera, la sensación es una sensación corporal que tiene un registro muy del pasado, muy atávico, y que alude precisamente a estar adentro del claustro materno.

Yo tenía una amiga con la que íbamos a nadar y le encantaba hacer la plancha y decía: "estoy adentro de mi vieja". Estas sensaciones, que a veces incluso son como difíciles de poder poner en palabras, es lo que intenta describir Melanie Klein. Porque en realidad, todo esto que vamos a ver hoy no solamente tiene que ver con la vida anímica del niño, sino fundamentalmente con la vida anímica del adulto. Pero son teorías....

Esta sensación de placer, no de un placer físico, corporal, es muy interesante registrarlo en los grupos. Hay un concepto teórico para esto. Cuando el grupo siente ese placer casi de "tener la panza llena", cuando hacen la tarea, el placer en relación a ese trabajo es un placer que pone la piel de gallina, digamos, se denomina "sentimiento oceánico". Este sentimiento oceánico es un placer como infinito e interminable, que uno pierde los límites, el placer lleva a perder los límites. El orgasmo también tiene mucho que ver con este sentimiento oceánico. Digamos que se pierden los límites del cuerpo y esto es producto de esta vida intrauterina.

El placer al que yo me refiero cuando hablamos de la vida intrauterina tiene que ver no con un placer en términos conscientes, que yo pueda decir "ay, que placer que tengo", como sucede en una reunión de amigos donde se ríen todo el tiempo y es totalmente placentero (porque comen bien, beben bien, se ríen...). El placer al que me estoy refiriendo es precisamente a lo que se denomina homeostasis, que es un equilibrio absoluto entre la pulsión de muerte y la pulsión de vida. Es decir, es la integración. ¿A qué me refiero? A que el niño, el bebito, en la panza de la mamá, para comer no tiene que realizar ningún esfuerzo, para respirar no tiene que realizar ningún arresto... Es placer en el sentido de paraíso. ¿Se acuerdan del paraíso antes de Adán y Eva? Bueno, es placer en el sentido de paraíso. Placer. No hay esfuerzo para recibir lo que se recibe. No hay trabajo. Es un placer sin ningún sufrimiento (porque tarea y trabajo quieren decir eso, quiere decir sufrimiento). Donde tiene todo y no lo acecha ningún peligro, donde no hay ninguna amenaza. No hay ninguna amenaza externa. No hay miedo. No hay dolor. Y tiene absolutamente todo lo que necesita para nacer. Estoy hablando, por supuesto, de situaciones normales...

Homeostasis quiere decir esto que sucede en la vida intrauterina, quiere decir equilibrio de pulsión de vida y pulsión de muerte. Equilibrio quiere decir que no hay predominio de una sobre la otra, sino que lo que existe es una integración sin ningún peligro. En el momento del nacimiento, es diferente. Esto quiere decir que en el mismo instante de nacer, nacer implica trabajo, sufrimiento, esfuerzo, y, sobre todo, registro de necesidad. Por la misma obligación y exigencia del nacimiento, esto ya es el registro de una necesidad. En la homeostasis, con el equilibrio de la pulsión de vida y la pulsión de muerte, no hay necesidad de ningún tipo (porque lo tiene todo...).

En el momento del nacimiento, esto se pierde definitivamente. A partir de ese momento lo que hay es necesidades, carencias, un registro de que falta algo y, sobre todo, esto se expresa a nivel corporal y a nivel afectivo como hambre. El hambre hay que tomarlo como una especie de metáfora: no solamente es hambre de alimento, sino también es hambre de amor. Hambre de protección. Hambre de seguridad. Hambre que alguien afronte por él el peligro de la vida. Para eso está el brazo y la teta de la mamá. A partir del momento del nacimiento empieza este registro de hambre precisamente porque los órganos empiezan a trabajar: antes se estaban formando y ahora empiezan a trabajar.

Posición esquizo-paranoide.

  • Posición. En Freud, el concepto de la etapa (oral, anal, fálica...) muestra un desarrollo psicosexual. En Melanie Klein, la posición alude también a la etapa, como cierta cronología. Pero posición, en realidad, es un concepto un poco más complejo que lo meramente cronológico. La posición esquizo-paranoide da cuenta de una etapa cronológica que va del nacimiento a alrededor de los 3-6 meses. Pero la palabra posición no tiene que ver solamente con meses, con calendario, sino que tiene que ver con una estructura, con algo que se estructura desde el mismo momento del nacimiento hasta los 3-6 meses. Esto que se estructura indica que hay en juego, en esta posición, un objeto que se configura, que en la posición esquizo-paranoide es el pecho.

Cuando digo "objeto", me estoy refiriendo a algo que la pulsión identifica. Un objeto que se configura. Una serie de mecanismos de defensa, que rodean a esta configuración del objeto. Y determinadas sensaciones corporales, ansiedades, que están en juego en relación al objeto y en relación a los mecanismos de defensa. Por lo tanto, cuando hablamos de posición me refiero a una estructura que presenta tres características:

1. Hay un objeto (o hay objetos).

2. Estos objetos despiertan ansiedades.

3. Para defenderse de estas ansiedades se implementan mecanismos de defensa.

Alumna: ¿Duran sólo hasta los seis meses...?

Docente: En general, dura hasta los seis meses. Ahí se termina de configurar la posición esquizo-paranoide. Después va a devenir en otra posición, que se denomina posición depresiva, que no tiene que ver con la depresión, sino depresiva por el objeto, por las ansiedades en juego y por los mecanismos de defensa que se ponen en juego. En realidad, ambas posiciones alternadamente van a ir sucediendo a lo largo de la vida. ¿Por qué? Porque a lo largo de la vida también hay objetos, hay ansiedades que despiertan estos objetos y hay mecanismos de defensa que ponemos en juego respecto de los objetos y de las ansiedades.

Por ejemplo, uno se levanta a la mañana y escucha la radio, todas malas noticias, y eso es como un objeto, lo que escucha es como un objeto que ataca, que a uno le despierta ciertas ansiedades. Por lo tanto, tiene que defenderse, toma mate, o baja la cortina, apaga la radio.... Estas versiones, un poco más sofisticadas, porque somos personas adultas y por lo tanto es mucho más sofisticado que en un bebito, que tiene pocos elementos, pero que de todas maneras, como modelo de funcionamiento, nos sirve para pensar la vida cotidiana. Pero insisto que es un modelo de funcionamiento, un modelo teórico.

  • Esquizo, quiere decir dividir, o dividido. El objeto se escinde y por lo tanto queda dividido en dos objetos, uno bueno y otro malo.
  • Paranoide, es porque la ansiedad predominante se denomina ansiedad paranoide. Esos dos objetos que quedan configurados en esta escisión indican un objeto bueno, que es protector, y un objeto malo, que ataca, y del cual hay que defenderse. Es como el dicho ("no hay mejor defensa que un buen ataque"). Es porque hay un objeto que se vive como atacante. Por eso es paranoide. En realidad, tiene que ver con un objeto que es paranoide porque alude a un objeto que persigue. ¿De qué manera persigue? Persigue amenazando, persigue porque es peligroso. En este sentido, ataca.

Todo esto que yo acabo de describir como la posición esquizo-paranoide, es territorio de la fantasía. No es que el bebé ve una bruja montada en una escoba que viene a atacarlo. No se trata de esto. Es su fantasía. ¿Qué quiere decir, en este sentido, fantasía? Que acá la fantasía es correlato, es una escenificación de la pulsión de muerte y de la pulsión de vida. Melanie Klein dice que la fantasía es un correlato de las pulsiones, es una escenificación de las pulsiones. Esto quiere decir que este dolorcito que el bebé siente cuando tiene hambre, lo ataca, que lo persigue, y que en algún lado tiene que ponerlo. Porque si lo deja adentro siente que se rompe esta homeostasis y que se desintegra por el dolor. ¿En dónde lo va a poner? Eso lo vemos la semana que viene....

  1. Clase dictada en la sede del Centro de Formación en Psicología Social (CFPS).

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