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De las palabras, las formas y la piel que se va ausentando.

Publicado por Rafael Antonio Flores activado 13 Junio 2013

De las palabras, las formas y la piel que se va ausentando.

De las palabras, las formas y la piel que se va ausentando.

Rafael Antonio Flores.

Se pierde el sentido de las palabras fuera del contacto real con las cosas, lo virtual se hace patente más allá del significado que flota entre nuestros mensajes, vaya, una carta es realizada en contacto con el papel, sobre el cual se traza desde la punta afilada del bolígrafo, derramando la tinta que tiende a terminarse mientras avanzamos en nuestro escrito; se vislumbra un final, pues las hojas están contadas, similar a lo que ocurre con la tinta, con el grafito, con nuestras palabras.

Pero, aquí, veo el vació, la nada, donde la tinta son solo signos virtuales, con forma, color sin textura y olor, aquí las hojas alcanzan para escribir todas las cartas, hasta donde ya no alcanzan mis palabras, hasta donde ya no tengo un lenguaje, los signos no son suficientes, no hay borrones, todo luce impecable, ni siquiera parece ser hecho por una persona; la virtualidad que difumina mi impronta sobre lo que hago, esto se asemeja estar enajenado, a la serialidad, a lo cotidiano.

Las ideas se contienen en el lenguaje, y esto, es solo la forma, ¡Pero vaya forma!, la palabra transporta al lenguaje a otro nivel, de otra forma, ya no solo es la mirada furtiva que acusa a la obviedad, no se trata solo del signo realizado por las manos hacia alguna dirección del firmamento, las palabras contienen a las cosas y se reformulan con las cosas que contienen a las palabras.

Es un puente entre las ideas, entre las personas, lo concreto y lo abstracto, manifiesto en signos, escuchado en recuerdos, vivido en la piel que se carcome con el tiempo y se seca en la intemperie de las formas; como esta, donde se colocan las palabras lejos del autor, ya no se depositan de manera directa sobre la piel, pues precisamente para el escritor, el papel es la piel del amante, a la cual busca tocar de manera constante, con gentileza, con fuerza, con palabras, con ira, con furia, con si mismo; derramando la tinta, gastando el grafito, por amor a la piel donde se deposita nuestro ser en la otredad, buscando encontrar lo que no se encuentra.

Aquí, eso no es del todo patente, si bien yo escribo y ”trazo” desde la presión de una sola tecla, no me dirijo como cortando el papel, como besando su piel, acariciando su cuerpo con mis manos, arropando su figura que se desnuda mientras la cubro con mis palabras, desnudándome ella mientras permita que me deposite en ella, mostrándome y mostrándose.

En esta virtualidad ocurre algo diferente, casi plástico, porque aquí se borra sin quedar recuerdo, aquí se puede olvidar sin generar un signo más, las huellas no son nítidas, como si uno se perdiera y no volviera a encontrar el camino por medio del cual se perdió, sino que se encuentra perdido, y ya, solo perdido.

Escribir mientras se borra, decir mientras se calla, aquí todo vale, menos recordar.

De las palabras, las formas y la piel que se va ausentando.

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