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El coach, enseña sin hacer...

Publicado por activado 15 Mayo 2013

El coach, enseña sin hacer...

El juego interior del coach.

Francisco Mora Larch


El juego interior de Tim Gallwey.

El texto de Tim Gallwey, El Juego Interior del Tenis, puede ubicarse en el terreno de la Psicología deportiva.


Esta disciplina ha intentado desde sus inicios, delimitar su actuación a la cuestión de las actitudes, y plantea que es en estas donde se puede encontrar la clave de los individuos que triunfan en alguna disciplina física, o en los equipos deportivos que mantienen un nivel de excelencia en su desempeño, como equipos ganadores.

Sin embargo, es interesante constatar que Gallwey no aborda el tema de la actitud, quizás porque seria el aspecto mas externo y evidente que muestra un deportista o jugador, mientras que Gallwey intentaba ir en sentido inverso: de lo mas superficial y observable a los aspectos no observables, al “juego interior” que se desarrolla en el ámbito interno del jugador, está claro que esta postura “revolucionaba” la forma de proceder del “profesor”, cuestionaba “sin querer” “la metodología” instrumentalista, de competencias, enfocada al desarrolla de habilidades técnicas y de potencia física, asentada en una relación de poder, autoridad, mando y control de los coaches.

Es interesante constatar que la publicación del libro, tal y como la narra el autor, encontró una receptividad enorme en ámbitos tan diversos como la ingeniería, el arte, la administración de empresas, el entrenamiento en otros deportes e incluso en cómo leer un libro de texto, sin embargo, lo paradójico es que fueron los entrenadores de tenis los mas reacios “al mensaje” clave del libro, e incluso sintiéndose agraviados por la forma en que un entrenador se atrevía a proponer cómo enseñar el tenis, fuera de los cánones establecidos.

Gallwey nos insiste en que es importante para los interesados, la forma de aprender la técnica del juego interior, y en relación a lo que nos interesa, el aprendizaje y la formación en educación, plantea una cuestión crítica: “la enseñanza técnica podía acabar creando barreras para el aprendizaje. Y admito que cuando descubrí la metodología del juego interior, me quede tan sorprendido por la cantidad de técnica que podía aprenderse sin enseñar técnica”. (Gallwey, 1972).

El material expuesto por Gallwey no se basa en las teorías del aprendizaje al uso de aquel momento (probablemente impregnadas por la influencia de la psicología conductista de Skinner y el condicionamiento operante) ni en alguna filosofía de moda, según aclara el autor, expresa que todo derivó de la practica del tenis, de la experiencia que le reportó el enseñarlo, observando e interviniendo en el campo, pero a la vez auto-observándose, reflexionando sobre los efectos sutiles que provocaban sus intervenciones y des-cubriendo que en cada jugador, cuando practica, hay un “monólogo con uno mismo”, de lo cual deriva una “teoría” que a continuación expone en su texto: la relación y la “comunicación” en el pupilo entre el yo numero 1 y el yo numero 2, como aspectos polares del si mismo.

Sin de entrar de lleno al análisis del material, nos queda ya una cuestión a comentar, la indicación de la existencia de una paradoja que funciona de esta forma:

insistir en el aprendizaje técnico, puede crear barreras de aprendizaje, es decir, el énfasis en el aprendizaje técnico o la búsqueda de la perfección técnica se vuelve un obstáculo al “verdadero” y efectivo aprendizaje.

Referente a esto, el psicoanálisis nos ha enseñado hace tiempo, que reforzar con técnicas de estudio las dificultades de aprendizaje fortalece mecanismos defensivos, que aceran y endurecen la flexibilidad del pensamiento; las defensas son mecanismos psíquicos causales de estas dificultades, por lo que el remedio resulta peor que “la enfermedad”.

Así que ¿qué hacer, cuando un chico capaz, no puede aprender una materia? Las enseñanzas de Gallwey indican que uno debe observar menos lo que sucede con el muchacho y concentrarnos en nuestras propias reacciones ante el fracaso escolar del otro: es decir, la auto-observación va primero, antes que la objetivación del problema de aprendizaje. Al afinar el vinculo con el chico, sin sobrecargarlo de exigencia, favorecemos que el muchacho tome o desarrolle la confianza necesaria en si mismo, para que encuentre por si solo, el camino que lo saque del problema.


Bibliografía.
Gallwey, W.T. 1972 (1997) El juego interior del tenis. Editorial Sirio. Málaga.

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