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El coaching: una enseñanza que roza el tema de la Formación..

Publicado por activado 15 Mayo 2013

El coaching: una enseñanza que roza el tema de la Formación..

La Practica del Coaching y el descubrimiento de una paradoja.

Francisco Mora Larch

Cuando te sientas asombrado por lo que veas u oigas, no trates de adivinar las cosas. Da un paso atrás y mantente en calma. Cuando una persona esta calmada, los sucesos mas complejos parecen simples.

John Heider. El Tao del liderazgo.

El capitulo uno del libro de Tim Gallwey, "El juego interior del Tenis", da con una clave, una nueva habilidad que debe desarrollar el instructor y no el alumno: aprender a observar.

Agrega a esta nueva labor, la renuncia a las explicaciones, ya que si uno no trabaja con el sujeto, estas no sirven de mucho, antes bien enfrascan a instructor y pupilo en una relación estereotipada que fomenta la dependencia del segundo ante el primero (y que en el extremo puede derivar en una relación neurótica).

Lo interesante de esto deriva de lo expuesto: enseñar tenis de una manera más efectiva, pasa por un nuevo aprendizaje del coach, fácil es cuestionar y criticar al pupilo, más difícil es aceptar que en algo estoy fallando, y debo observar-me y averiguar qué se esta jugando cuando un pupilo “no aprende” o “fracasa”, ¿habrá algo que yo no estoy haciendo bien?

Resuena en mí y hace eco una lectura anterior, en la que revise un texto de Jaques Ranciere, “El maestro ignorante” (6). Constato que algo similar o análogo se produce en “la ausencia de metodología”, al analizar la experiencia educativa de J. Jacotot hace doscientos años. Este, queriendo enseñar a sus alumnos algún contenido académico, lo que hace es renunciar a toda explicación, y confiar en que los chicos pueden aprender por sí mismos; entendemos que “la explicación” como baluarte técnico del docente, encierra toda una política de sometimiento a la autoridad, al saber, al adulto, a “la ciencia”, promueve la dependencia y sabotea cualquier intento de pensar por sí mismo.

Aquí cobra relieve la cuestión del ego, del narcisismo del instructor (o del docente); Tim Gallwey intenta observar lo que sucede con el discípulo, pero también observa lo que ocurre en él cuando abandona su rol directivo y asume una especie de no-directividad y a resultas de ello su pupilo mejora en el aprendizaje de la técnica del tenis: su yo (del instructor) “no se siente bien”, y Gallwey expresa: “era malo para mi ego porque no podía considerarme responsable de esa mejoría” (7) en el juego del pupilo. No poder arrogarse un prestigio, terminaba con la arrogancia de aquellos coaches que se creen que la clave de la victoria de sus alumnos está en ellos y en nadie más.

Pero entonces ¿a donde apunta “la enseñanza” de Gallwey?, es interesante constatar que la idea que lo anima es la de la integración “armónica” entre la conciencia y el cuerpo. Y la razón de ello la encuentra en que cuando la mente intenta controlar cognitivamente los movimientos corporales, los resultados son paradójicos: a mayor esfuerzo, a mayor control, al intento de dominio de la técnica por el intelecto, se produce una desarmonía que impide que el cuerpo pueda desarrollar “la gracia” del movimiento, la perfección técnica.

Alexander Lowen identifica muy bien lo que sucede desde el enfoque bioenergético, al analizar las relaciones entre el cuerpo y “la mente”, menciona, “Se genera una división entre el ego y el cuerpo, estructurado en una banda de tensión en la base del cráneo, que interrumpe la conexión energética entre la cabeza y el cuerpo, entre el pensamiento y la conciencia cenestesica” (8).

Algunos ejemplos que rozan la psicopatología nos pueden ayudar a echar luz sobre el efecto paradójico (9) cuando se intenta controlar al cuerpo y sus tendencias: una noche de insomnio, no se arregla intentando dormir; una idea obsesiva no se aleja de la mente a voluntad; una pifia en la erección, no se resuelve con una mente que quiere “obligar” al miembro a excitarse, el caso mas claro sucede con el tartamudo, cuando este intenta controlar su “defecto” del habla, mas se agudiza su problema

A la inversa, sucede lo que uno des-espera: para el insomne, lo mas recomendable es tratar de quedarse despierto; el obsesivo requerirá un trabajo mas especializado, pero le puede funcionar la concentración en la idea que “le viene” intentando hurgar lo que asocia con ella en vez de tratar de evitarla; la disfunción eréctil del momento se arregla no pensando en la erección, ni en la exigencia de cumplir sexualmente, sino disfrutando el momento previo y concentrándose en ello.

En el tartamudo funciona asombrosamente el efecto paradójico: al sugerirle que intente tartamudear de manera intencional al hablar, la tartamudez desaparece.

Este tipo de cosas que parecen banales, encierran todo “un tesoro” de aprendizaje. Veremos que mucho de este “método” nos lo proporciona Tim Gallwey en su texto: El Juego Interior del Tenis.

El coaching: una enseñanza que roza el tema de la Formación..

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