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Sesion de Grupo 2, Turno matutino.

Publicado por Rafael A. Flores activado 13 Mayo 2013

Sesion de Grupo 2, Turno matutino.

Minuta de Sesion Ficha 5 del Manual del Diplomado. Tomo III.

Tema a Revisar: Cuestiones Metodológicas del Psicoanálisis.

José Bleger

Se da inicio a la sesión con una intervención (pregunta) directa del Coordinador:

¿Qué les pareció el texto?

Ante la pregunta inmediata surge un silencio que se prolonga durante unos 20 segundos, el Coordinador retoma la palabra haciendo mención de la importancia del texto, el contexto en el que fue escrito, agregando una observación fundamental en la cual deja ver que hay una “secuencia lógica” entre el texto abordado en la sesión pasada y el texto que atañe a esta sesión, para finalizar su primera intervención lanza una segunda pregunta:

¿Leyeron el texto?

La siguiente intervención corre a cargo de J. A., el cual hace mención directa del texto y su importancia que resulta para “complementar más no a concluir lo que habíamos revisado de epistemología”. Siguiendo la misma línea con que inició (sobre la relevancia epistemológica) utiliza un ejemplo en cuanto a “cortar las piernas”, no permitiendo así un desarrollo ulterior.

Al terminar J. A. inicia M., quien ahora comenta el intento persistente por parte del psicoanálisis para entrar a una “ciencia exacta”, indicando que el texto le parece “algo muy interesante”, pues de algún modo deja ver “el rechazo (hacia la psicología) por parte de los médicos a partir de un discurso epistemológico”, incluso llega a comentar algunas opiniones que se han llegado a escuchar por parte de estudiantes del área de la salud hacia los estudiantes de psicología. Al terminar este comentario, M. hace alusión a la posibilidad de ser “atacada” por el grupo, ya que ella no es egresada del área clínica, como lo son la mayoría de los integrantes.

J.A. toma la palabra por segunda ocasión, en este momento para indicar que el ataque hacia la psicología resulta, en la mayor parte de los casos, un acto irracional, con críticas fundadas en costumbres un tanto conservadoras. Termina su intervención dejando ver la importancia de una re-conceptualización epistemológica.

M. vuelve a dirigir sus comentarios ante el grupo y hacia él, en esta ocasión, menciona el conflicto entre “ciencias exactas y psicoanálisis”, los cuales parecen ser polos que no pueden conciliarse, generando así un conflicto permanente.

Nuevamente J.A. toma la palabra, en esta ocasión hace mención de una película llama 21, en la cual el personaje protagónico es un hombre con capacidades intelectuales muy marcadas, sobre todo, en el aspecto de las matemáticas, por lo cual desean utilizar su habilidad especial para obtener ganancias en los juegos de azar. Con este ejemplo J.A. plantea la relación entre saber objetivo y saber subjetivo, dejando ver la influencia que puede tener sobre el saber el estado subjetivo del experimentador o investigador. En este comentario J.A. hace mención especifica del “juego, probabilidad y azar” como agentes que intervienen en las intervenciones realizadas hacia los objetos de estudio.

J.R. Entra en el juego agregando que “la ciencia exacta no abarca todo”, mencionando también a Michel Foucault y su reconstrucción del hombre por medio de la historia de la locura, aludiendo con esto que el papel del “Hombre” en la ciencia a sido un elemento construido a partir de relaciones entre el marco histórico-social y las ciencias, inmediatamente M. pronuncia una sentencia breve “todo tiene fallas”, parece ser que ahora los comentarios se centran en la probabilidad y variabilidad, la cosa relativa que J.A. ejemplifica con la medición de la temperatura y su variabilidad en función de la ubicación (bajo la sombra, bajo el sol, etc.).

J. toma la palabra por primera vez, mencionando en esta ocasión “lo deshumanizante de la ciencia exacta”, específicamente en lo vivido por él en su centro de prácticas, donde los requerimientos básicos son cumplir con la expectativa de la institución (una preparatoria) y adiestrar a los estudiantes a cumplir las normas sin permitir alternativas que cuestionen el deseo de una formación especifica o el modo de producción de sujetos específicos.

Después de este periodo de intervenciones surge un ligero silencio, ante el cuál el Coordinador complementa la línea discursiva anterior con una observación lacónica “parece ser que la ciencia no tiene sujeto” a esto agrega la preponderancia del psicoanálisis, ya que es en el donde “el analista encuentra la liga entre saber y relación” con esto deja ver la influencia de lo subjetivo sobre lo objetivo, no pudiendo el investigador apartarse totalmente del fenómeno y observarlo desde un lugar sin influjo de otros factores.

Después de dirigir su comentario hacia la discusión anterior el Coordinador dirige su arenga hacia el grupo, en esta ocasión por medio de una petición “más que lectura, trabajo del texto” haciendo hincapié en situaciones donde se puede encontrar la implicación pero no el compromiso. Trayendo de algún modo con esta intervención la importancia del grupo para el sujeto en los procesos de formación, los cuales se configuran y acomodan en función de tareas, la cual en este caso es explícitamente la lectura (no dudamos que haya otras tareas implícitas).

Ocurre otro silencio, en esta ocasión, más prolongado, donde nuevamente interviene el Coordinador haciendo alusión a un autor un tanto especial e incomprendido, George Devereux.

J. toma la palabra después del comentario del Coordinador para “reconsiderar la postura psicoanalítica en cuanto a la transferencia y contra transferencia”, tomando en cuenta la influencia que puede llegar a tener sobre las intervenciones aquello que atraviesa al investigador o analista en el momento que realiza su tarea. Complementa esta intervención con una vivencia del área clínica, donde, al parecer poco se habla de la contra transferencia, pero si, y mucho, de lo que le ocurre al otro, de la transferencia, de sus resistencias, más nunca de lo que ocurre con el analista. Dejando en claro que hay algo que parece estar siendo pasado por alto.

M. indica a J. que “qué raro lo que dices de la clínica”, pues se supone que ustedes deberían de afrontar esa situación (contra transferencia) con mayor profundidad, incluso, se realiza la comparación entre área clínica y área infantil, donde la contra transferencia parece estudiarse más que en la clínica, de acuerdo al ejemplo dado por J.

Nuevamente toma la palabra el silencio. El Coordinador vuelve a intervenir, regresando al texto mencionando el importante trabajo que se realiza en la transferencia, pero siempre, en función del trabajo realizado a la contra transferencia, para poder así entender las implicaciones que surgen en las relaciones humanas, donde ambas partes se ven como responsables del juego y probabilidad vividos.

M. Habla de la relación entre los dos textos, el de la sesión anterior y el de la sesión actual, donde ella indica que “es como si hubiera un conflicto entre él”, en este comentario hace alusión a José Bleger, pues parece que en el primer texto indica que hay que dejar todo para iniciarse en el psicoanálisis y ahora resulta que se debe tener mesura en esta clase de situaciones, “quiera o no, es una contra transferencia del autor” sentencia M.

El Coordinador indica que es necesario trabajar la contra transferencia en la supervisión para evitar "contaminar" el espacio de análisis, M. dice “es que si no se trabaja la contra transferencia”, empieza a comentar su vivencia como terapeuta, donde saca a relucir de un modo breve un comentario amplio “tengo muchos problemas”.

El diálogo se centra en esta ocasión en la selección de las áreas dentro de la facultad de psicología, y como es posible que exista una transferencia que orienta a los individuos a sujetarse a un nuevo modo de concebir las cosas por medio de un saber especifico. En este cruce de palabras el Coordinador lanza una observación “todo empieza con la elección del área” comentario que apunta a la pregunta “¿por qué elegimos estar aquí?”, agregando a esto, en relación con el área infantil “a dónde va mi adolescencia, o qué hago con ella”.

M. complementa denunciando el malestar que percibe en la mayoría de los “grandes teóricos” los cuales saben y comprenden las técnicas, instrumentos y conceptos, pero casi siempre apunta a “Qué hacemos con el”, pues ahora resulta que “sabemos como detectar algún tipo de patología” pero parece que al momento de la urgencia real, no se sabe como intervenir.

El Coordinador, a modo de broma indica “me hubiera hecho clínico” ante esto J. A. menciona, la importancia de lo ya indicado por M. en donde se dejan ver las fallas de la formación ante situaciones reales.

El Coordinador ahora menciona la importancia del saber vivencial, el cual siempre complementa el papel del saber teórico.

J.A. complementa haciendo alusión con como uno se va relacionando con el saber y cuál es el papel que toma el tipo de saber con el cual uno se relaciona, también deja ver la importancia de cómo el tipo de saber con el cual uno se relaciona perfila la intervención del sujeto.

El Coordinador hace mención de sus intervenciones y la respuesta por parte del grupo (prolongados silencios), y como, él puede leer esto como un silencio “de reflexión” ante el cuál es probable que surjan cambios en torno a la forma como se aborda la tarea y como se interviene en el grupo.

M. vuelve a tomar palabra para ahora indicar algunos párrafos (parafraseados) del texto. Inmediatamente después de su intervención el Coordinador vuelve a tomar la palabra, ahora indicando la dependencia que parece haber ante ciertas intervenciones y formas de abordar el texto, dependencia de parte del grupo hacia su papel de Coordinador,

Toma la palabra de manera directa C. quién pregunta en relación con la interpretación del Coordinador en torno al silencio “Y si se equivoca”, el Coordinador responde ante esta pregunta con la afirmación “......como si tuviera que saberlo todo” agregando, que el error es algo que se presenta en las intervenciones, pero que por medio de el uno puede sondear la situación y averiguar con mayor claridad y precisión lo que ocurre entre los integrantes o en la situación o proceso del grupo.

M. trae a colación asuntos anteriores al texto actual, y parece utilizarlos como liga para entablar un enlace con el texto, mencionando no solo el texto anterior sino las participaciones de quien ahora ocupa el papel de observador.

J.A. menciona el vicio constante de los conflictos por “leerse y estarse latigando” por medio de las intervenciones que tienden a interpretar todo lo que ocurre o se ve, encasillándolo en conceptos psicoanalíticos, hecho que se ha vivido dentro del grupo y fuera de el.

El coordinador indica “aquí procuramos trabajar con los conflictos”.

Ante lo cual J. vuelve a tomar la palabra para concluir la sesión con una sentencia que abre a la posibilidad de pensar y preguntar el juego, la probabilidad, el azar, el error, el conflicto, el ataque, la construcción, la influencia de las instituciones y los limites:

“No puedes solo mejorar el psicoanálisis”....

Sesion de Grupo 2, Turno matutino.

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