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Ideología o Psicología

Publicado por Francisco Mora activado 18 Marzo 2013

Ideología o Psicología

Ideología y/o psicología.

Algunos criterios de delimitación de la ciencia.

Julio del Cueto – Hernán Scholten

Trabajo presentado en las XI Jornadas de Investigación en Psicología. En Memorias de las XI Jornadas de Investigación en Psicología. Año 2004. Facultad de Psicología, UBA. ISSN: 1667-6750

Resumen: En el presente trabajo nos proponemos indagar, desde una perspectiva histórica, el problema de la delimitación de las fronteras de la ciencia. A partir de un conjunto de artículos publicados en Argentina a comienzos de la década de 1970 nos interesa particularmente ubicar diferentes modos de establecer la relación entre psicología e ideología en esos años.

Palabras clave: Ideología – Psicología – Ciencia.

La necesidad de repensar la cuestión de las fronteras disciplinares, entre especialidades y entre ciencia y no ciencia, ha sido un tema de enorme importancia en los abordajes histórico-críticos de la psicología. Algunos autores (Smith, 1998; Danziger, 1996a, 1996b) han reclamado insistentemente la necesidad de utilizar criterios más flexibles para abordar este problema, evitando dar por sentado como criterio para indagar el pasado, las actuales divisiones académicas.

En este sentido David Krantz (2001) contrasta, en un artículo reciente, dos enfoques diferentes en los abordajes históricos de la psicología, el primero de ellos, asentado en una consideración naturalista de la disciplina, supone limites claramente definidos y relativamente aislados entre psicología e intereses sociales; por el contrario, el segundo enfoque, emparentado con el programa fuerte de la sociología de la ciencia, al atribuir una mayor interrelación entre factores sociales y ciencia psicológica, considera que los limites de esta son siempre móviles, permeables y contextuales.

Ahora bien, en consonancia con este ultimo enfoque, aunque sin compartir plenamente los presupuestos del programa fuerte, entendemos que la delimitación de lo que puede ser llamado ciencia, en oposición a la no ciencia, es histórica en la medida en que la misma está sujeta también a factores extra disciplinarios. De esta manera los límites de la psicología se definirían en relación a otras prácticas, científicas y no científicas, que pueden variar en diferentes periodos históricos.

Entendemos que en Argentina, en el periodo que vamos a examinar, esto es hacia fines de la década del sesenta y principio de los setenta, la política constituyo una de las prácticas predominantes en la definición de la práctica científica, al menos en un amplio sector del ámbito de la psicología ligado a la cultura de izquierda. Diversos autores (Terán, 1991; Sigal, 1991; Altamirano, 2001a, 2001b; Gilman, 2003; Plotkin, 2003) han definido este momento histórico como un periodo en el que “todo es política”, enfatizando el proceso de radicalización política e ideológica que tuvo lugar en la sociedad a partir del fenómeno del Cordobazo (1969).

A nuestro entender la noción de ideología, constituyo un criterio predominante en la evaluación y delimitación de las fronteras de las ciencias en el periodo al que nos referimos. En este sentido nos proponemos indagar la importancia fundamental que adquirió dicha noción como criterio frente al cual, ineludiblemente, la psicología debía medirse, sea para establecer su dependencia relativa o para distinguirse de ella. Que este criterio es históricamente cambiante resulta evidente cuando pensamos que en el presente difícilmente recurriríamos a la dimensión ideológica para dar cuenta tanto de las fronteras de la psicología, como de la pertinencia y validez del conocimiento psicológico. De cualquier manera, una de las dificultades que plantea la noción de ideología es que aunque haya sido una referencia obligada en la mayor parte de la producción discursiva de ese periodo (artículos, congresos, etc.) esto no implica que haya recibido una definición clara y uniforme.

Para abordar este problema nos ocuparemos principalmente de una controversia que tuvo lugar en 1971, en el semanario Nuevo Hombre, entre Hernán Kesselman, Antonio Caparrós y Roberto Harari. Allí se ponen de manifiesto dos posiciones claramente reconocibles en torno a la relación entre ideología y conocimiento psicológico. La primera de ellas, sostenida por Kesselman y Caparrós, aunque con diferencias manifiestas entre ambos autores, considera que existe una estrecha relación entre conocimiento psicológico e ideología, mientras que la segunda, mantenida por Harari, desde una perspectiva que recurre a los desarrollos impulsados por Althusser, señala que la psicología, como toda ciencia, se define siempre en oposición a la ideología.

La polémica comienza a partir de la réplica de Antonio Caparrós al artículo publicado por Kesselman en el número 6 del semanario Nuevo Hombre. “Plataforma Internacional: psicoanálisis y antiimperialismo” se proponía presentar brevemente los argumentos esgrimidos, a partir de 1969, por un grupo de jóvenes analistas contra el psicoanálisis institucionalizado, rígidamente jerárquico y fuertemente comprometido con el mantenimiento del status quo de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Se trataba entonces de reflexionar en torno al lugar de la teoría y la practica psicoanalítica en relación con el compromiso en la luchas por la liberación de los pueblos frente al imperialismo.

Si bien “el psicoanálisis y el psicoanalista se inscriben, lo sepan o no, les guste o no, en las reglas del juego que enmarcan las relaciones humanas en sociedades dependientes”, desde la perspectiva de Kesselman sería posible recrear al psicoanálisis desde “bases ideológicas” nuevas, en la medida en que los psicoanalistas puedan “integrarse concretamente no solo al resto de los intelectuales combativos sino también […] con los sectores más explotados de la población”

La réplica de Caparrós comienza señalando que la tan mentada “«alianza» entre psicoanálisis y antiimperialismo” a la que refiere Kesselman en su artículo, no solo no está fundamentada, sino que “no puede fundamentarse”. El psicoanálisis, como toda ciencia social, encuentra su “esquema estructurante” en lo ideológico, su particularidad reside en que se asienta sobre falsas premisas ideológicas por lo cual solo cabe su demolición y sustitución “por una adecuada elaboración de teoría y práctica”. Incluso aquella integración con los sectores populares solo será posible desde una “perspectiva nacional” más que desde internacionales científicas.

La intervención de Harari se orienta, en principio, a mostrar que los planteos de ambos autores han caído en la misma trampa ideológica: los dos suponen que psicoanálisis y antiimperialismo “tienen por lo menos algo que ver, algo en común tal que haya justificado su relación, sea para darla por posible o no”. Cada uno de estos términos pertenecerían a universos discursivos diferentes de modo tal que “la inclusión de un término en el universo del otro se revela como manifiestamente no pertinente”. La imposibilidad, demostrada por Kesselman y Caparrós, de diferenciar una práctica política de una práctica científica falsea y pervierte a las dos al mismo tiempo que las vuelve ineficaces.

Estos intentos, sentencia Harari, son una muestra del “reformismo burgués que eleva sus cánticos de sirena para apartar al terapeuta de su práctica política, diciéndole que la misma es factible desde su profesión”.

Siguiendo a Althusser y a Harnecker, nuestro autor sostiene que la función que cumple la ideología no es la de fundamentar la ciencia sino que, por el contrario, está encargada de deformar la percepción de las cosas y del mundo. En este sentido, la ciencia se constituye contra la ideología: “Es a partir de la ideología, por ruptura con ésta, como se constituye una ciencia, definiendo con rigor su objeto”. No habría, entonces, premisas ideológicas falsas o verdaderas, como postula Caparrós, sino que toda ideología es por definición falsa mientras que la ciencia es, en sí misma, revolucionaria.

Consideraciones finales

El problema de la ideología esta, en última instancia, en el fondo de un debate más amplio de ese período y que giraba alrededor del problema del “cientificismo”. De hecho, la postura sostenida por Harari no debe ser confundida con la asunción de una postura “apolítica”, lo cual nos llevaría rápidamente a situar a los actores en un esquema simplista que ubica, por un lado, a los cientificistas y, por otro, a los politicistas. El problema es más complejo. Por ejemplo, Harari busca no solo diferenciarse de quienes subsumen la practica científica a la práctica política, sino que también rechaza explícitamente el cientificismo.

Si bien, pusimos el énfasis en esta polémica, queremos destacar que la misma no tiene un carácter idiosincrático y anecdótico. Es posible encontrar similitudes notables entre los argumentos vertidos por Harari en sus críticas a Caparrós y Kesselman con los que desarrollara Carlos Sastre en algunos de los artículos posteriormente incluidos en su libro La psicología, red ideológica. El politicismo y el cientificismo son allí considerados como formaciones ideológicas que deforman la practica científica “enajenándola en la política o de la política”.

En este caso particular esta convergencia no es azarosa: ya que según Harari “con Carlos Sastre fuimos íntimos amigos, militamos juntos, con él no hay coincidencia sino que hay algo en común directamente, no hay coincidencia casual” [1].

Por esta época, tuvieron lugar otras polémicas que, aun cuando giran alrededor de otros tópicos, tienen como trasfondo común el problema de la relación entre ciencia e ideología: el cruce de artículos entre León Ostrov y Ricardo Malfé sobre la cuestión de la neutralidad valorativa del analista; la publicación en los Cuadernos de Psicología Concreta de las dos mesas redondas sobre “Psicología Concreta e Ideología” en las que participaron Bleger, Pichon-Riviere, Rozitchner, Caparrós y Bauleo; los artículos críticos de Carlos Sastre a la Psicología de la conducta de Bleger, a la “Responsabilidad social del psicoterapeuta” de Kesselman y a la “psicohigiene de derecha” de Omar Ipar; los cuestionamientos implícitos de Beatriz Castillo a Bleger, y otras.

Como afirmamos al principio es claro que, al menos en este acotado ámbito que hemos abordado, ha sido fundamental la consideración del nivel ideológico en la definición de los límites de la psicología. En este sentido, resulta significativo el espacio elegido para llevar adelante una discusión que atañe a la definición de la psicología en relación con el ámbito político: nos referimos al semanario Nuevo Hombre en cuyas páginas ocupa un lugar preponderante la temática de la lucha por la liberación. Por lo demás, la importancia de estos debates para la psicología o, al menos, el interés por difundir esta polémica entre los psicólogos se ponen en evidencia a partir de su reproducción en el número 9 de la Revista Argentina de Psicología, órgano oficial de difusión de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.

Como decíamos al principio, resulta imprescindible rastrear los diferentes usos –explícitos o implícitos- de la noción de ideología, ya que de esta diversidad dependen a su vez las diversas formas de concebir los límites de la ciencia. Tanto Caparrós como Kesselman introducen el problema de la falsedad o verdad de la ideología, lo cual es equivalente a la distinción entre ideología burguesa –que es siempre mistificadora de la realidad social- e ideología proletaria –que es la verdaderamente revolucionaria y desmitificadora.

La ciencia, para estos autores, estaría estrictamente determinada por la ideología sobre la cual descansa, y es en este sentido que el psicoanálisis debe o bien recrear sus fundamentos ideológicos o bien ser sustituido. Por el contrario, Harari no plantea un enfrentamiento entre ideologías sino una lucha permanente de la ciencia contra la ideología. En todo caso, cualquier definición ideológica de la ciencia –como la de Caparrós y la de Kesselman- sólo sería cómplice de la ideología dominante.

Queda aún pendiente la indagación de varios temas, algunos de ellos presentes en esta polémica: por una parte, la cuestión de la relación entre las prácticas psicológicas y la ideología; por otra, la oposición entre la perspectiva nacional y el internacionalismo en la psicología; y finalmente, las correlaciones entre esta polémica con las que tuvieron lugar durante el mismo período en otros campos de producción simbólica, tales como las que se presentaron en sociología y ciencias exactas alrededor del tema “ciencia, política y cientificismo”.

Notas:

[1] Harari, Roberto, Entrevista personal, Buenos Aires, 19 de febrero de 2003

Bibliografía

· Altamirano, Carlos (2001a) Bajo el signo de las masas (1943-1973), Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta.

· Caparrós, Antonio (1971) “Perspectiva Nacional – Psicoanálisis o antiimperialismo” en Nuevo Hombre, año I, número 10.

· Danziger, Kurt (1996a) "Tres desafíos para la historia de la psicología", Dpto. Publicaciones, Facultad de Psicología-UBA. En: www.elseminario.com.ar; (1996b) “Hacia un marco conceptual para una historia crítica de la psicología”, Dpto. Publicaciones, Facultad de Psicología-UBA. En: www.elseminario.com.ar.

· De Ipola, Emilio (1983) Ideología y discurso populista. Buenos Aires, Folio Ediciones.

· Del Cueto, Julio; Scholten, Hernán (2004) "Ideología, psicología y psicoanálisis (1969-1972) en XI Anuario de Investigaciones. Instituto de Investigaciones, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. En prensa.

· Gilman, Claudia (2003) Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina. Buenos Aires, Siglo XXI.

· Harari, Roberto (1971) “Psicoanálisis /Stalinismo” en Nuevo Hombre, año I, número 14.

· Kesselman, Hernán (1971) “Plataforma Internacional – Psicoanálisis y antiimperialismo” en Nuevo Hombre, año I, número 6.

· Krantz, David (2001) “Reconsidering history of psychology`s borders”, En History of psychology, vol. IV, Nro.2, pag. 182-194.

· Plotkin, Mariano Ben (2002) Freud en las Pampas. Buenos Aires, Editorial Sudamericana.

· Sarlo, Beatriz (2001) La batalla de las ideas (1943-1973), Buenos Aires, Grupo Planeta.

· Sastre, Carlos (1974): La psicología, red ideológica, Buenos Aires, Editorial Tiempo Contemporáneo.

· Sigal, Silvia (1991): Intelectuales y poder en la década del sesenta, Buenos Aires, Puntosur.

· Smith, Roger (1998) "La historia de las ciencias humanas", Dpto. Publicaciones, Facultad de Psicología-UBA, 1998. En: www.elseminario.com.ar

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