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La Docencia debería de incluir el ingrediente del Coaching

Publicado por activado 15 Mayo 2013

La Docencia debería de incluir el ingrediente del Coaching

El trabajo del coach es múltiple.

Francisco Mora Larch

Nuestra labor es facilitar el proceso y esclarecer los conflictos. Esta capacidad depende menos de la educación formal que el sentido común y la sabiduría tradicional.

John Heider. El Tao del liderazgo.

Tim Gallwey en su texto, El Juego Interior del Tenis, aporta en el capitulo dos un postulado básico: en cada jugador existen dos yoes, a los cuales llama yo No. 1 y yo No. 2. El yo número uno puede asimilarse al ego, al yo mas oficial con el que nos manejamos en la realidad, sin embargo este nos trasmite en ocasiones una sensación de inautenticidad; el yo No 2, es algo así como el yo mas “real”, y se vive como en una conexión mas cercana con el inconsciente y el cuerpo, ligado al placer y a la liberación de las “cadenas mentales” del deber ser.

Desde el punto de vista de Gallwey, el yo No 1 parece funcionar como el superyó freudiano, ejerce una actitud controladora, supervisa, manda, observa y juzga al yo No 2, y en caso necesario lo castiga con insultos y reproches, llegando en ocasiones a la humillación cuando este no alcanza a cubrir las exigencias del No 1.

Parece ser que una relación de sometimiento, exigencia y rendimiento causan que el yo No. 2 se “estrese” y maneje un monto elevado de tensión, lo que produce dificultades en el desenvolvimiento armónico del cuerpo llevándolo al fracaso en su rendimiento. La clave de una experiencia exitosa podría encontrarse en la renuncia del yo No 1, a ejercer ese tipo de relación con el No 2 e integrarse armónicamente, donde mente y cuerpo funcionen sin una tensión elevada y puedan rendir de manera relajada todo el potencial de que son capaces.

Intentando jugar en otra escena.

¿Puedes aprender a ser abierto y receptivo, callado y sin deseos ni necesidad de hacer algo?

John Heider. El Tao del liderazgo.

Algunas conclusiones saca Gallwey de lo que va descubriendo: Un yo No 1, demasiado activo en el pensamiento impide que el yo No. 2 pueda funcionar adecuadamente. Así, el pensar excesivo se vuelve un obstáculo al desarrollo y al aprendizaje, resulta una interferencia que impide una conexión armónica mente-cuerpo.

Esta conclusión se vuelve un objetivo del juego interior: aprender a acallar la mente, lo que implica desarrollar el arte de la concentración, una especie de “observación” cuidadosa, sutil, sensible.

¿Qué implica la concentración? Me parece que habría varios aspectos a identificar, concentrarse requerirá entonces: interés por el otro (uno mismo), u lo otro, un interés genuino cuya expresión seria el respeto por su propio proceso de aprendizaje; segundo, evitar distracciones; tercero, una atención por su particularidad, poniendo énfasis en su actitud en el rostro, en su “actitud” corporal, aportando preguntas o sugiriendo, pero nunca juzgando o sancionando; y por último, tratando de encontrar el significado real de lo que pasa aquí y ahora, una muestra de nuestro espíritu de “investigación”. Esta descripción la adscribo a la concentración que debe ejercer el coach hacia su pupilo.

Luego, hay que trabajar en un aspecto particular del “aprender a silenciar” la mente, es decir al yo No. 1, en particular a que aprenda a abandonar la actitud de juzgar. Esto nos lleva a elucidar una nueva postura: aceptar las cosas “tal como son”, en el momento actual, sin emitir juicio alguno, lo que implica que se es capaz de aceptar al otro “tal como es”, y en espejo, aceptarse a sí mismo también. Mientras Gallwey observa a su pupilo, nosotros nos centramos en el trabajo de Gallwey, “buscando” la congruencia entre lo que dice y hace.

Es obvio que mucho de la teoría gestalt o de la filosofía oriental, esta presente en esta “nueva actitud”, sin embargo, por los términos utilizados hasta el momento algunas referencias claras remiten a Freud y otra, marcadamente explicita en el texto, remite a Abraham Maslow, uno de los principales impulsores de la psicología humanista.

Sin embargo, Gallwey es reacio a identificar alguna tendencia “teórica” en su labor. Esto lo mantiene en una actitud que podría llamar “de apego a los hechos”, y partir de ellos para de ahí crear algo alejado de los hábitos de la instrucción deportiva. Y es que una convicción lo mantiene en esta línea de acción, para Gallweyexiste un proceso natural de aprendizaje que opera en todo el mundo –si se le deja-. Este proceso esta a la espera de ser descubierto por todos los que ignoran su existencia” (P. 87).

Obviamente es una postura que no comparto con el autor, a partir de que mi pensar con respecto a esto es lo siguiente: no hay nada “natural” en el ser humano, el sujeto es un ente cultural y social antes que natural. Su aprendizaje esta condicionado culturalmente, y las diferencias culturales inciden grandemente en la capacidad de aprender la realidad de cada cultura, en todo caso reconocemos y respetamos las diferencias en el trato con cada realidad cultural dada.

No hay por tanto nada de espontaneo, de natural en nosotros, condicionados cultural y socialmente somos producidos y auto-producidos en nuestro proceso de “formación”, de socialización; en todo caso, una sociedad alienada puede obstaculizar procesos de humanización creciente, generando sujetos enajenados en la idea del poder, del control, de la seguridad, de la riqueza, del éxito, de la posesión material.

Es con este tipo de sujetos con los que se encuentra Gallwey, sujetos cuyos cuerpos llevan las marcas de una cultura competitiva, rigidizados y acorazados en musculaturas no integradas armónicamente, cuerpos que han perdido la gracia y el placer del juego, embarcados y obsesionados por el triunfo y la victoria, antes que por lo que Maslow llama, su propia “realización” como seres humanos.

En este sentido, somos producto de una idea de hombre como ser racional, lógico, guiado por el utilitarismo, la acción y la tendencia al dominio (el ejercicio del poder). Lo que queda sepultado o disociado de este estilo de vida es el sentimiento y la emoción, justamente aquellos elementos que ablandan y flexibilizan el cuerpo y la mente.

Gallwey explicita su proceder, nos señala que ante un hecho o situación, no emite un juicio positivo, ni tampoco uno negativo, simplemente reconoce las cosas como son, sin externar si son buenas o malas, mejores o peores, una buena forma de acallar a la mente hipercrítica que muchos llevamos dentro.

Aporto algo desde el psicoanálisis para elucidar un poco más el asunto. Una regla a la que debe someterse el analista en situación terapéutica es la siguiente: la regla de la “atención flotante”.

Esta, remite a una actitud de “relajación”, de abandono y de confianza en sí mismo, que impida que el yo del analista se ganche con algunos de los comentarios del analizando, está atento a todo lo que el paciente dice, sin presionarse por recordarlo todo o privilegiar algo de lo que el otro le comparte.

De esta forma, permite que su yo (corporal e inconsciente, o No. 2), resuene con el discurso y los afectos del analizando, la atención flotante neutraliza el pensar bloqueador del yo no 1, al hacerlo provoca un efecto interesante en su interlocutor: este experimenta una sensación de respeto profundo, y de comprensión transformadora que parece emanar del analista, aunque este no podría atribuirse una intención consciente sobre este hecho.

Encontramos aquí que una función se delinea en la labor del coach, del maestro zen, del docente o del analista: respetar el proceso del otro, facilitar que se enfrente a sus problemas, tolerar que el otro no sepa o se angustie por su no saber, reconocer y aceptar que el proceso es del otro y que no tenemos el derecho a intervenir en algo que no nos corresponde, confiar en él y en su capacidad para afrontar la situación, funcionar como un referente silencioso, pero interesado y concentrado en el proceso ajeno, el del “discípulo”.

Estas podrían ser algunas ideas de interés para plantear la necesidad de que el docente y sobre todo, el novel entienda que hay que cuestionar los referentes de la docencia, interiorizados sin discriminación y vueltos soportes e introyectos que pueden distorsionar negativamente, la función que nos compete como maestros o docentes, ya que con nuestro actuar podemos arruinar la vida y el futuro de algunos jóvenes en función de intervenir de manera heterónoma desde la autoridad que se nos confiere.

Feliz día a todos los colegas....

La Docencia debería de incluir el ingrediente del Coaching

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