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La Tarea en Grupos Operativos... texto-complemento

Publicado por activado 29 Mayo 2013

La Tarea en Grupos Operativos... texto-complemento

La Tarea.

Luis J. Conde Díaz (1979)

Si el intento es hacer una teoría de lo grupal no podemos contentarnos con lograr una explicación teórica, más o menos convincente del por que resultó fructífera aquella técnica que utilizamos un día, así intuitivamente.

La teoría que desarrollamos tendrá por supuesto, que dar explicación de los aciertos prácticos que conseguimos, pero también tendrá que permitirnos entender los errores que cometimos al aplicar cierta otra técnica. En otras palabras, explicar los porqués, los para que y los como del quehacer grupal, y por tanto darnos capacidad para preverlo.

Necesitamos pasar de lo grupal como objeto real fenoménico (los grupos) concretos con los que trabajamos en la experiencia cotidiana), a lo grupal como objeto teórico, capaz de ser pensado como concepto, necesitamos pues crear un modelo teórico, que nos permita entender las leyes que rigen el acontecer grupal.

La técnica seria en este caso una acción apoyada en una hipótesis teórica que apuntase a lograr transformaciones de lo grupal en un sentido previsto de antemano. Este segundo movimiento desde la teoría a la práctica nos permitirá la re-validación y/o corrección del modelo de un proceso dialectico de retroalimentación, entre lo teórico y lo técnico, entre lo que pensamos y lo que hacemos.

El grupo se presenta en el espacio de lo social como un segmento capaz de ser pensado como una totalidad, que constituye un específico nivel de integración. Un nivel especifico de organización de lo social que se rige por leyes que le son propias. Desde lo fenoménico, el grupo es el lugar de la acción común. El espacio donde se entrecruzan y despliegan los vínculos interpersonales; es una relación de relaciones, es distinto de la suma aritmética de los elementos que la componen, el grupo como totalidad pues, habría que tratarlo como estructura.

Estructura incluyente-incluida, incluyente en tanto y en cuanto esta compuesta de elementos del nivel inferior; incluida en tanto en cuanto funciona como elemento de totalidades más amplias de las que forma parte; tanto los individuos que la componen, como lo contextual-social de que forma parte, se regirán por las leyes que le son especificas a su nivel de integración; mantendrán con el grupo una relación de inclusión, donde los elementos implicados se necesitan mutuamente para su propia definición; en cierta medida, los elementos son la relación misma.

Los primeros intentos de explicación de lo grupal, se apoyan en la traspolación de leyes sacadas de modelos que nos servirán para los otros niveles.; por un lado, se pretendió explicar el acontecer grupal aplicándole las leyes del acontecer individual: el grupo funcionaria como un macro individuo. También existen intentos de aplicar a su accionar las leyes de lo social, para estos, la dinámica grupal seria la reformulación a escala de los movimientos sociales; según nuestra formulación, una teoría que se pretenda grupal tiene que crear sus propios conceptos, sus propios modelos y sus propias leyes.

El grupo y su accionar estará sobredeterminado: desde los elementos que lo componen por las finitas posibilidades de vinculación que aportara cada integrante; este proceso causal es consecuencia de su historia personal y marcara ciertas posibilidades a la estructura. Seria pues, lo disposicional del grupo, las potencialidades que tiene.

Desde la más amplia estructura de la que forma parte, también vendrá sobredeterminado; el contexto le impondrá limites, el accionar del grupo siempre es un hecho social, resultado a su vez de hechos individuales. El grupo y su accionar como hecho social, va a ser la práctica contextualmente posible, en un momento dado, protagonizada por un grupo concreto, que lo es de una determinada manera, haciendo contexto y haciéndose grupo en esa misma practica.

El grupo como fenómeno se nos aparece como una sucesión de hechos, que pueden ser adjudicados a una totalidad que persiste, como tal, en el tiempo; un sujeto al que se le puede aplicar una historia, historia que en lo concreto es el resultado del despliegue vincular que el grupo como sujeto establece con su entorno, historia de vínculos y por tanto historia de contenidos y formas relacionales; así pues, el grupo hace una historia y se hace en esa historia, significa y se significa, es sujeto que se vincula y a la vez objeto de vinculación para otros sujetos.

Todo grupo se nos presenta como una estructura dinámica, que encara ciertos contenidos de una determinada manera: la resultante del hacer grupal: a esta resultante del hacer grupal la denominamos Tarea. Siguiendo la teoría y técnica de los grupos operativos que planteo E. Pichon Riviere, todo grupo desarrolla una tarea que le da sentido e identidad; es lo grupal que aparece en el afuera, el resultado de su dinámica; en el modelo que postulamos, la tarea nos va a servir como elemento objetivador, en tanto en cuanto, es la producción objetiva del grupo, que nos permitirá significar los movimientos ya sean estos intra o extra-grupales.

Hay grupos donde la tarea aparece claramente explicita, como por ejemplo, puede ser un grupo de aprendizaje, en otros por el contrario, no aparece de modo manifiesto, esto no quiere decir que que haya grupos con tarea y otros sin tarea; el que la tarea no se anuncie como tal no quiere decir que no exista, estará implícita, sobre-entendida, escamoteada pero esta; en este caso nos será necesario el descubrimiento de la tarea real que el grupo desarrolla si queremos entender su dinámica, un claro ejemplo de esto lo tenemos en los grupos familiares, grupos que desarrollan una tarea concreta y especifica, pero que en su accionar nunca aparece en lo manifiesto.

La tarea real que un grupo encara será pues, el producto objetivo de su hacer que puede no coincidir con lo enunciado, los grupos no siempre hacen lo que dicen que hacen, un primer nivel de contradicción aparece cuando el grupo lleva a cabo cosas distintas de las que dice hacer; en este caso habría una tarea manifiesta que no se hace, y una tarea real, latente en cuanto es inferida por el observador.

La tarea grupal, en su doble expresión: el contenido y la forma, es significante como hecho social y hacia la propia estructura grupal al dar sentido a los vínculos que se establecen en ella. La tarea como producto del vinculo que el grupo establece con el contexto nos permite significar el grupo frente a lo social: el grupo existe para nosotros como sujeto, en tanto en cuanto se le pueden adjudicar al desarrollo de tareas que le son propias, la identidad grupal vendrá definida por la tarea, la tarea permite la aparición del nosotros –como los que hacemos una determinada tarea-, frente al vosotros –que hacéis tareas distintas a las nuestras.

La tarea, por otro lado, va a dar sentido a los vínculos intragrupales, funciona como elemento referencial externo al sistema y producto de él; cada elemento de la estructura va a estar referenciado, frente a los otros, por la posición que ocupa frente a la tarea. En el seno de la estructura grupal coexisten distintos subsistemas de relación que cobran sentido cuando los analizamos en relación con la tarea.

A modo de ejemplo de lo enunciado, podríamos esbozar un análisis del problema de los roles grupales, que funcionaría como subsistema interno; el vinculo que se establece entre un líder y un seguidor necesita para su definición de un elemento externo a la propia relación. Si definimos al seguidor como aquel que sigue a un líder, y al líder como aquel elemento del grupo que tiene seguidores entramos a un circulo vicioso donde un papel se define por el otro y viceversa, es un sistema cerrado en el que no podremos significar su movimiento. La tarea nos permite descentrarnos en cuanto que funciona como tercero objetivador de la relación; el líder será aquel capaz de marcar tareas dentro del grupo y el seguidor aquel que realiza las acciones necesarias para llevarlas a cabo.

La tarea funciona aquí como cero relativo que nos permite definir la intensidad, la dirección y el sentido de los movimientos que se desarrollan en el subsistema. En los grupos con tarea manifiesta asumida por el propio grupo habría un primer nivel de lectura desde “lo obvio” que nos vendrá marcado por la funcionalidad-disfuncionalidad del acontecer grupal en relación a esta tarea; esta primer lectura siendo necesaria no nos explica todos los movimientos que el grupo hace, en esta caso ¿cuál será el motor del quehacer grupal, el equivalente al concepto fuerza de nuestro modelo?

Para nosotros el grupo es una estructura dinámica que permite la satisfacción de ciertas necesidades que le vienen impuestas desde la propia estructura, su necesidad de ser y de seguir siendo, preservarse como estructura, conservar su homeostasis, para lo que tendrá que realizar determinados movimientos que implicaran con carácter de obligatoriedad a los elementos que lo componen. Aquí aparece una trascendental tarea latente: la preservación de la estructura grupal; desde esta tarea cobran sentido una serie de movimientos intragrupales que levantan las ansiedades básicas que surgen en los individuos frente al cambio.

Otro grupo de necesidades que el grupo ha de satisfacer le vendrán marcadas por la naturaleza de la tarea que desarrolla; su necesidad de estructurarse como un todo funcional y operativo dinámico en tanto en cuanto que las necesidades que plantee la tarea varían dependiendo de los momentos del proceso. Así pues, la tarea también exige cambios en la estructura grupal; la no consecución de esta tarea pondrá en peligro la identidad del grupo, en tanto que sujeto que se constituye haciendo y haciéndose en una tarea. Tiene pues que estructurarse de una determinada manera que le permita abordar unos determinados contenidos.

Por último, tendrá que satisfacer necesidades que le vienen impuestas desde el nivel de los elementos que la componen; al igual que el individuo ha de satisfacer sus necesidades biológicas, que tienen como estructura, compuesta de elementos de un nivel de integración inferior, el grupo ha de conseguir que para sus integrantes prime la satisfacción sobre la frustración; si las frustraciones son más intensas que las satisfacciones, el integrante dejaría de pertenecer al grupo, viéndose amenazada la estabilidad grupal por la deserción de los miembros. La satisfacción de las necesidades que aparece en el grupo plantea una dinámica interna que obliga con carácter de imperiosidad a los elementos que la componen.

Estos cambios vinculares que se han de desarrollar, levantan en los sujetos las ansiedades básicas frente al cambio, de ataque, de perdida y confusional, ansiedades que tendrán que mantenerse en unos niveles operativos, para que no pongan en peligro la estructura grupal lograda; esta será pues, otra de las tareas que el grupo necesariamente ha de encarar. La estructura grupal es entonces la resultante que permite la satisfacción de las distintas necesidades que hemos enunciado, un grupo funcionara bien cuando consiga una estructura que sea capaz de ir dando satisfacción a las necesidades concretas que se le vayan planteando.

Desde la “experiencia grupal” habría dos tipos de satisfacciones que provocarían distintos tipos de impacto emocional: por un lado, y parangonando el modelo individual, se presentarían ansiedades que podríamos calificar como psicóticas, al aparecer la sensación grupal de peligro respecto de la existencia del propio grupo como sujeto. La fantasía grupal (consciente o inconsciente) relativa a esta situación es la desintegración grupal; en situaciones que levantan este tipo de ansiedad, la tarea que pasa a ser prioritaria en el grupo es la de preservarse como tal priorizando esta tarea, a la productividad en la tarea manifiesta.

Habría también situaciones que impacten emocionalmente al grupo de modo “neurótico”; los fenómenos que ponen en peligro la consecución de la tarea grupal. A través de la experiencia grupal, el grupo se ve amenazado con pérdidas de “partes” que le son propias, pero que en ningún momento son vividas como peligrosas para la existencia del grupo. La tarea del grupo es la resultante que permite la satisfacción del haz de necesidades que en grupo se plantean, el conflicto grupal es resultado de las contradicciones que aparecen entre las distintas necesidades, conflicto grupal que cada grupo resolverá de una manera específica.

El grupo en su accionar implementa técnicas instrumentales que le permiten el conocimiento y el abordaje de la tarea, lo grupal fenoménico que se nos presenta en la observación clínica, las distintas formas que tienen los grupos de existir; estos modos y estos contenidos son las formas de existir en lo concreto de cada grupo y conforman la historia real del acontecer grupal. Las técnicas instrumentales que el grupo implementa son consecuencia del vinculo que cada grupo mantiene con su tarea, este vinculo tendrá que ser eficaz en relación con la tarea que le da identidad y ser capaz de resolver la ansiedad que despierta la dinámica grupal, dinámica que en un doble movimiento hace contexto haciendo grupo, el grupo desarrolla su hacer creando sus modos.

Para que el grupo sea un espacio de aprendizaje, la estructura en la que existe tiene que permitir una adaptación activa a la realidad, con modos vinculares que sean plásticos; cuando estos se estereotipan aparecen iguales respuestas frente a situaciones distintas. El grupo funciona eligiendo de hecho como tarea prioritaria la preservación de la ansiedad, la estructura estará al servicio de la resistencia al cambio, pudiendo llegar a impedir la realización de ciertos “qués” (ciertos contenidos de tarea), que pondrían en peligro la estructura defensiva lograda.

En resumen, “lo obvio”, la lectura fenomenológica de lo real, tiene un primer nivel que es la funcionalidad manifiesta frente a la tarea, pero para poder explicarnos en toda su amplitud los “porqués”, los “para qués”, y los “cómos”, es necesario otro nivel de lectura que es la funcionalidad de lo “obvio” (lo latente) con respecto al manejo de las ansiedades que se levantan en el accionar del grupo.

La pregunta no es ¿Por qué un grupo se estructura productivamente?, la verdadera pregunta que habría que contestar es: ¿Por qué un grupo se empeña en estructurarse y accionar improductivamente aun conociendo lo que hace?

Bibliografía.-

Pichon Riviere, E. (1971) Del Psicoanálisis a la Psicología Social. Buenos Aires, edit Galerna. 2 Tomos.

Caparros, A., y N. (1976) Psicología de la liberación, Madrid, Edit. Fundamentos.

Bauleo, A. et al. (1978) Psicología y sociología de grupo. Madrid, Edit. Fundamentos.

Caparros, A. (1978) El nivel humano como totalidad, en Clínica y Análisis Grupal. Año 3, No. 9

Caparros, N. (1978) La tarea terapéutica, en Clínica y Análisis Grupal, Año 3, No. 11.

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