Lo Instituido y lo Instiituyente. Castoriadis, por O. Bonano

Publicado por Francisco Mora activado 10 Julio 2013

Lo Instituido y lo Instiituyente. Castoriadis, por O. Bonano

Castoriadis.

Primera Parte. Lo instituido y lo instituyente.

Osvaldo Bonano.

Lo primero que quiero plantear es la necesidad, para aquellos que se están formando en la operación psicosocial, de conocer las concepciones de cierta línea de pensamiento, sobre todo para sacar la cuestión de la simple difusión de una moda. Porque los autores se ponen de moda. Igual que las palabras (que también se ponen de moda).

Seguramente todos los que forman parte de este campo de formación y trabajo psicosocial ya están impregnados de esa moda. ¿Quién no oyó hablar de lo instituido y lo instituyente? Es muy difícil que alguno no haya escuchado alguna vez, circulando por estos espacios, esos términos.

El responsable de todo esto fue precisamente, Cornelius Castoriadis. Y ahora todo el mundo usa eso de lo instituido y lo instituyente. Es como que "queda bien" a esta altura del asunto poner algo de lo instituido y lo instituyente en algún texto, o alguna "frasesita" (y demás...). Eso es lo que acontece cuando una línea de pensamiento queda asimilada como moda.

Yo quisiera que aquí nosotros tratáramos justamente que no suceda eso, sino que pensáramos qué problemas enfrentamos en nuestro espacio de prácticas, en nuestro campo de problemas. Dicho de ese modo, parece una redundancia, pero de algún modo esto es así. La idea es ante qué problemas un determinado conjunto de herramientas conceptuales, ciertas tesis, pueden ayudarnos a pensar y a operar.

Yo voy a proponer algunas cuestiones iniciales, algunas formas, en esa línea. Recién en las décadas del setenta y del ochenta, hace unos veinte años, se pudieron replantear, y por lo tanto alterar, modificar, determinados conceptos (o preconceptos), justamente nociones muy arraigadas, acerca de las instituciones. Y me gustaría si pudiéramos aquí construir entre todos alguna definición "casera" acerca de qué es una institución.

  • Es algo creado por la sociedad y que contiene los elementos para que esa sociedad se organice y se ordene.-.
  • Es una forma de aprendizaje.-.
  • Son dispositivos que usa el Sistema para perpetuarse.-.

En lo de "dispositivos que usa el Sistema para perdurar", aparece el elemento reproductivo, en el sentido de aquello que en su funcionamiento se reproduce (autoreproduce), para perpetuarse. Dicho en otras palabras, la perpetuación es justamente reproducirse en los mismos términos de un ciclo anterior.

Creo que en estas definiciones aparece claramente una noción, una concepción, una creencia (con Castoriadis, diríamos una significación central), que la podemos conectar con lo que aquí se llama las matrices de pensamiento, utilizando un lenguaje más cercano a nosotros. La institución es algo que tiene que ver con la reproducción. Es como que gobierna, o domina, o estructura, a los sujetos desde una especie de afuera. ¿Por qué afuera? Porque en un adentro, estarían los sujetos y en un afuera moldeador, estarían los dispositivos; lo que se dijo acá, estas funciones de reproducción

y ordenamiento.

Este es el problema que Castoriadis fundamentalmente se planteó abordar, (por supuesto, él como parte de un movimiento de pensamiento muy propio de la segunda mitad del siglo 20, cuando todo esto cobró realmente forma), en el sentido en que en esta pre-concepción, en esta noción intuitiva (en realidad no es tan intuitiva, sino que es aprendida) que espontáneamente manejamos sobre las instituciones, Castoriadis diría que sólo estamos viendo el polo instituido de la institución, o sea, lo que ya está, lo que ya está funcionando en la reproducción.

Por un lado. Pero por el otro lado, estaríamos viendo el polo objetivo de la institución y no estaríamos teniendo en cuenta su componente subjetivo. ¿Cuál es el componente subjetivo? No es tan difícil dentro del mismo razonamiento pensar que el componente subjetivo sería justamente eso que aprendimos, esa matriz de aprendizaje que nos insertaron. De algún modo, esto responde a las concepciones tradicionales propias de la Sociología, que sostienen que instituir, en el sentido de verbo (no de sustantivo) es hacer entrar al sujeto en la cultura, entendido esto en el sentido más general del término. Desde que la persona aprenda a comer, a usar los cubiertos, a hacer lo que debe hacer (y no hacer lo que no debe hacer). "Esto no se hace, aquello tampoco...". Y luego la Escuela (y el resto de las instituciones) que instituyen al sujeto.

Pero lo absolutamente inédito del pensamiento de Castoriadis y que es totalmente indispensable para pensar una operación que se plantee un horizonte de alteración o de transformación de lo dado, es afirmar que: “la institución social, que lo propio del dominio histórico-social (el dominio del hombre, según Castoriadis), es creado por la imaginación radical”.

En definitiva, tenemos esta famosa palabra (lo instituyente) que se usa tanto, pero además se la usa para cualquier tontería. Porque de alguna manera termina siendo instituyente cualquier pavada que aparezca con alguna pequeña modificación de lo muy tradicional ("ahh, eso ya es instituyente..."). Esto es una banalización brutal del pensamiento de Castoriadis. Porque en realidad, lo instituyente propiamente dicho es la creación, en el sentido fuerte de la palabra, la invención, en su significado más profundo del término, de una forma histórico-subjetiva que hasta ese preciso momento no existía. Paso a leer un texto de Castoriadis:

"El ser no es un sistema, no es un sistema de sistemas y no es una gran cadena. El ser es caos, abismo, o lo sin fondo. Es caos de estratificación no regulada. Esto quiere decir que implica organizaciones parciales, a la vez específicas, de los diversos estratos que descubrimos (descubrimos-construimos, descubrimos-creamos) en el ser".

En esta frase lo que aparece es algo muy importante, que Castoriadis plantea una ontología (un conjunto de tesis acerca de lo que es el ser) que son decididamente revolucionarias para el pensamiento dominante (el pensamiento heredado, según Castoriadis). O sea, toda la masa del pensamiento (por lo menos, del mundo occidental), el club de los filósofos y demás, que forman el substrato de las palabras, el lenguaje, los conceptos y teorías, etc., que constituyen nuestro mundo.

En esto Castoriadis forma parte de todo un movimiento filosófico, o teórico, o de pensamiento, que se plantea fuertemente un cuestionamiento de los paradigmas, de las concepciones, de las matrices de pensamiento dominantes del hombre moderno occidental (habría que ver si esto no incluye también al hombre oriental). Castoriadis es un pensador cuyas afirmaciones no son simplemente sobre las instituciones, sobre los movimientos políticos (y demás), sino que hace afirmaciones de gran porte teórico y filosófico. Por ejemplo, esta cuestión de que el ser es caos. Hay una frase que dice:

lo que no es un ser,

no es un ser.

O sea, lo que no es un ser caracterizado por una cierta identidad, no es un existente. No es un ser, en el sentido de ser como lo ontológicamente dado. Justamente, la afirmación

lo que no es ser,

es nada.

es muy distinto que decir, que es lo que ahora afirman las corrientes filosóficas contemporáneas,

la nada, es

Esto tiene una trascendencia brutal, no sólo como expresión filosófica, sino por un problema muy fundamental y es que el cambio y la alteración justamente provienen de la nada, de eso que filosóficamente se llama la nada, de lo que no es. O dicho en otros términos, de lo real no determinado, de una especie de trasfondo (a esto Castoriadis lo llama magma) que todavía no es, y que justamente se presenta des-completando lo que es y permitiendo la alteración. Acá hay una cuestión filosófica que es muy central para toda práctica que se proponga y tenga un horizonte en el ejercicio del cambio, la alteración y la transformación. Por ejemplo, Castoriadis dice que lo que nunca se terminó de entender (o que mejor dicho, se entendió otra cosa) es que el movimiento y el cambio era simplemente:

  • o bien el cambio de lugar (algo que estaba en un lugar, pasa a estar en otro lugar),
  • o el cambio que se da en el pasaje de la potencia al acto (algo que está potencialmente existente y que se manifiesta pasando acá expresamente presente).
  • Lo que se decía era que lo que ahora es real o actual, siempre fue en potencia, ya estaba, ya era.
  • Y en realidad, el movimiento fundamental es aquel que plantea la alteración, la aparición de lo otro absoluto, lo que nunca hasta este momento fue. Lo que no existía en ningún lado, ni como potencia, ni en otro lugar, ni como precursor, ni como germen, ni como embrión, ni como forma embrionaria, ni como antecedente, ¡ni como nada...!. Hasta ese momento, no existía.
  • Y pasa porque el ser no es sólo determinación, sino que también es indeterminación.
  • Esto tiene que ver con eso de lo que no es un ser, no es un ser (porque un ser, es un ser determinado). Y aquí lo que hay que entender es que el ser (el conjunto de lo que es), es tanto lo determinado como lo indeterminado (lo que todavía no es).
  • Y precisamente porque la nada es, o sea, lo indeterminado existe, es que se puede entender que puede haber cambio radical, invención radical, de cosas que hasta ahora no fueron.

Esto quiere decir que puede haber nuevas sociedades (como de hecho, según Castoriadis, la Historia lo demuestra) y puede haber (como de hecho también, la Historia lo demuestra) nuevos hombres. Pero nuevos hombres, no los mismos que somos, pero mejores, sino otros, completamente distintos.

En esto obviamente también tiene mucho que ver Castoriadis con la parte de un movimiento complejo de diversas líneas de pensamiento (y demás) de lo que hoy se llamaría la teoría de la subjetividad, entre los cuales habría que incluir al filósofo francés Michel Foucault, con toda su desarrollo acerca de los distintos dispositivos histórico-sociales de producción de subjetividad y con esta idea de que no existe "el hombre" o la "esencia humana" atemporal, que siempre sea la misma, sino que hay subjetividades (algunos lo llaman, epocales).

Cada forma social es una forma social en la medida en que también es una subjetividad. Y entre las distintas subjetividades hay una heterogeneidad fuerte. ¿Qué quiero decir con "heterogeneidad fuerte"? Que son verdaderamente heterogéneas. Es muy complicado y es muy difícil verdaderamente saber, o entender, o captar, cómo eran otros hombres en otra época histórica, que eran muy distintos de nosotros. Uno podría decir que bueno, que la libertad... No. Eran muy distintos.

Siguiendo con este ejemplo (la libertad), diríamos que para nosotros (modernos) la libertad es un bien casi superior, al punto –esta es una cuestión que estudió Foucault- que la pérdida de la libertad en el mundo moderno occidental es el castigo social universal. Uno comete un delito y se lo castiga universalmente con la pérdida de la libertad (dejando de lado cuestiones como la pena de muerte y demás...). Lo único que cambia es la cantidad de años (de la pena) y después todo está ordenado. ¿Puede alguien imaginar cómo pudo haber sido un hombre para el cual la libertad era una palabra que no existía en su lenguaje y una noción carente absolutamente de sentido?

Es difícil para todos nosotros imaginarlo, pero es así. Cada sociedad tiene su construcción de lo humano. Para los españoles, los indios no eran humanos, los indios no entraban en el concepto de humanidad instituida. Y para toda la enorme época histórica en la que hubo esclavos, los esclavos tampoco eran humanos, eran animales que entendían órdenes. Ni siquiera te hablaban, eran animales que entendían órdenes. Incluso, en la época de los griegos clásicos, el enemigo derrotado tampoco componía el concepto de humanidad instituido. Por eso podían ser matados o disponer de ellos como si fuesen cosas. O sea, lo humano significaba: otro semejante.

Tan es así, que hoy mismo estamos en un proceso histórico en el cual se están produciendo, delante de nuestras propias narices, procesos de desubjetivación radical. Los ejemplos pueden ser muy crueles y muy sencillos. Cuando vamos en el auto y se acercan unos chicos a pedirnos una moneda y nosotros ni los miramos, seguimos dirigiendo la vista adelante y hacemos como si nada hubiera pasado (no digo esto para que todos nos sintamos culpables), nos estamos relacionando con ese otro como si no fuese un semejante. No es un semejante humano, es un expulsado. Ya no un excluido, ya no un explotado. Un expulsado, que ya no forma parte de la humanidad instituida.

Esto es lo que se pudo ver, por ejemplo, con los procesos de desubjetivación radical que se pudieron apreciar, en los campos de concentración, en todos esos "personajes", que por un motivo que no se entiende y todavía no se sabe muy bien, se los llamó "musulmanes". Estaban todo el tiempo así (con la mirada perdida) y habían dejado literalmente de ser humanos. Hay un par de autores que están estudiando -unas cuantas décadas después del nazismo- todos estos procesos de desubjetivación radical.

Preguntas.-

-Yo quería preguntarle con respecto a lo que usted dijo de la pérdida de la libertad, que antes se castigaba con el fin de la vida.-.

Sí, con la pérdida de la vida o con el castigo corporal. Azotes, mutilación de las manos, se torturaba.

-O el destierro.-

Exactamente. En la época de los griegos la peor pena era el ostracismo, porque en los griegos clásicos no había individuos. Ser humano, en ese momento, era indistinguible de formar parte de una comunidad. La noción de individuo estaba muy tenuemente esbozada. Por lo tanto, el individuo al que se lo separaba de su comunidad, se moría (porque no le quedaba nada.....). Sería el ejemplo, exactamente contrario, de Robinson Crusoe, que se queda solo, pero él es capaz de sobrevivir y seguir andando.

Hay una película (1), en la que participa el actor norteamericano Tom Hanks, que es una versión más moderna sobre la figura de Robinson Crusoe. El individuo es capaz de llevar en sí los atributos humanos e imaginariamente jugarlos por una pelota de beisbol. Los griegos eran incapaces de hacer una cosa así sin su comunidad. Y eso justamente porque no eran individuos. Y no estamos hablando de lo nostálgicos que se vuelven los argentinos cuando se van a Europa y se ponen a cantar tangos y envían cartas a sus parientes solicitando que les manden yerba y dulce de leche (y cosas por el estilo).

Estamos hablando de una cuestión radical. ¡Te morís! Si estás en otro lado, te morís. Si no tienes la comunidad, que es el núcleo de tu vida, no tienes nada, no eres (en el sentido ontológico del término). En otra época no se castigaba con la pérdida de la libertad, sino con algún castigo corporal (o directamente, una ejecución). Era un espectáculo público donde en las plazas se colgaba o se torturaba a la gente. Y era un espectáculo y todo el mundo iba a ver eso. En los libros de Foucault, sobre todo Vigilar y castigar, hay una serie de secuencias que muestran esto y como se va transitando desde ese régimen penal al régimen moderno, un proceso que se consolida aproximadamente en la época napoleónica y que sigue siendo el código penal actual (sin meternos demasiado en el estatuto actual de la ley, que es un tema muy interesante, pero que tal vez no venga al caso).

La imaginación radical.

¿Qué es la imaginación radical? De algún modo es un núcleo duro, muy difícil de entender (también, de aceptar, como lo es en general todo el pensamiento de Castoriadis). Castoriadis sostiene que la psique humana, lo humano (pero no sólo lo humano, lo viviente) tiene la capacidad de imaginar. ¿Qué es imaginar? Imaginar es hacerse una representación, que no corresponde ni a lo racional, ni a lo existente. La forma más intuitiva de captarlo es que con la imaginación uno puede representar cosas irreales, inexistentes y además inconstruibles por procedimientos matemáticos. ¡Es la imaginación!

Lo Instituido y lo Instiituyente. Castoriadis, por O. Bonano

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