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Momento del Proceso Grupal

Publicado por activado 5 Abril 2013

Momento del Proceso Grupal

La Fusión: Momento Constitutivo del Grupo.

Ma. Elena Barrié

Marisa Pizarro.

Cuando pensábamos Marisa y yo como abordar esta ponencia, se nos plantearon una serie de preguntas, algunas de las cuales nos las fuimos contestando una vez que profundizamos en el trabajo teórico, otras quedaron planteadas.

En este sentido, queremos aclarar que más que cerrar, nuestra intención fue ir dejando abiertas nuevas problemáticas y nuevas preguntas, que junto con las que ustedes seguramente se harán, constituyen un modelo de pensamiento que es como nuestra Escuela --EIDAC—concibe al conocimiento: no como algo acabado, redondo y sin resquicios, sino como algo en permanente movimiento, sujeto a las críticas y modificaciones que, la propia práctica y el trabajo con los grupos, nos obliga a la reformulación permanente de aquella teoría con la que empezamos a trabajar.

Así, el trabajo que hoy compartimos con ustedes, es una hipótesis de cómo concebimos nosotras la fusión –momento grupal-, en un proceso grupal determinado. Utilizamos un modelo teorético –como lo llama Laplanche- de abordaje, que implica leer un fenómeno en las relaciones profundas que lo determinan. Desde esa concepción teorética –conjunción de teoría y práctica- intentamos analizar el fenómeno de la fusión en un proceso grupal.

Para hacer esta lectura contamos con las teorías que explican los fenómenos grupales y el estudio de los diversos autores como Sartre, Bion, Kaes, Bejarano y otros, que nos permitió acercarnos a algunos más que a otros, acordar con unos, disentir en otros casos. Sin embargo, estas teorías no alcanzaban para comprender algunos fenómenos que veíamos en los grupos.

Es así, como, en tanto los grupos están constituidos por sujetos, la teoría psicoanalítica nos ayudó a explicar aquellos fenómenos que eran descritos siempre por las teorías grupales. Como nos dice C. Schenquerman:

“Siguiendo una metodología propuesta por Jean Laplanche, hoy podríamos decir que el rigor teórico obliga más a romper y reanudar que a romper y renovar. Reanudar los hilos de un conocimiento cuyo enquilosamiento atenta ya no sólo contra las posibilidades de nuevos desarrollos, sino contra la práctica misma. Re-anudamiento que implica retomar los aportes de las conceptualizaciones psicoanalíticas de los últimos veinte años, en los cuales se produjo una discusión que obliga a un replanteo epistemológico de los más amplios alcances. Re-anudamiento que sigue el hilo de los desarrollos que en los últimos años llevamos a cabo y que culminan hoy con una nueva propuesta: del grupo operativo a l grupo elaborativo de simbolización”.

Para Sartre, el grupo entra en fusión por la existencia de un tercero que se constituye en amenaza, otro que aparece como organizador amenazante transformando la praxis individual en praxis común. Pero, ¿qué implica que este tercero sea tan poderoso que pueda mover a un sujeto a la acción común, a hacer pasar al grupo de la serialidad a la fusión?, ¿Cómo entender esto desde cada uno de los sujetos?

Desde la teoría psicoanalítica sabemos lo que le pasa a un sujeto. Una vez que está constituido, no es producto sólo del semejante. Lo que le pasa al sujeto psíquico es un efecto de las relaciones entre los sistemas psíquicos de sí mismo. Lo que lo captura es desde dentro de sí mismo, desde el inconsciente, desde las determinaciones que lo compulsan –a manera de repetición—a hacer cosas cuyas determinaciones se le escapan y donde el exterior aparece como aquello que produce el desencadenamiento de un proceso interior.

Esta es la teoría del traumatismo, trabajada por Freud y rescatada por Laplanche. El cual nos dice que algo proveniente del exterior en forma de estímulo activa en el interior del aparato un aflujo de excitaciones, de las cuales no puede huir, que le produce un desacomodo en las cargas que será necesario reacomodar. El traumatismo entonces, es algo que viniendo del exterior, desencadena en el sujeto cargas que no puede elaborar por los medios habituales, fracasan las defensas y se imposibilita la huida.

Es así como Laplanche plantea también como un traumatismo, a la seducción materna hacia el recién nacido, que al tiempo que cubre sus necesidades biológicas, lo acaricia, le da calor y un plus que va más allá de la ternura, lo introduce en la sexualidad, esto es, energía bruta des-cualificada que produce excitación en el bebé, frente a la cual se encuentra inerme y sin condiciones para elaborarla.

Sin embargo, al tiempo de introducirle brutalmente esta energía, permite que se den las condiciones de su elaboración posterior, lo está constituyendo como sujeto psíquico, es decir, que la ligazón podrá darse si al mismo tiempo que efracciona, ama.

Con esto entramos en el tema de la constitución del sujeto psíquico y el problema del narcisismo, que en Freud tiene dos vertientes; en una de ellas, muy trabajada por la escuela francesa, considera al narcisismo como constituyente del yo, donde nos plantea la transformación de una energía sexual, que de no ser ligada pondría en riesgo al sujeto.

Dice Silvia Bleichmar, “lo que pretende la teoría del narcisismo es marcar una forma de ligazón que plantea las diferencias entre la sexualidad en el sentido más estricto freudiano y el amor: la teoría del narcisismo es una teoría del amor .... permite la apertura hacia el amor, el odio, la indiferencia”.

Y esto se relaciona con los tres momentos de constitución del yo, que Freud teoriza en Pulsiones y Destinos de Pulsión, de 1915: un primer momento del yo realidad inicial, donde se diferencia el yo del no-yo, por haber distinguido el adentro del afuera; un segundo momento, el yo del placer purificado que se rige por el principio del placer-displacer, el yo actúa como un destilador de placer, donde lo exterior va a ser indiferente u odiado si es displacentero, y si es placentero va a ser parte del yo. El objeto será parte del yo sólo y únicamente que sea placentero.

En el tercer tiempo de constitución del yo ya hay relación de objeto, amor de objeto, capacidad sublimatoria, pasaje de la identidad de percepción a la identidad de pensamiento. El amor es patrimonio del yo, donde el primer objeto de amor del niño será la madre o quien realice esta función y será con ella con quien el niño se identifique, a quien ama y odia en primer lugar. Como vemos, la teoría del narcisismo es también una teoría de las identificaciones.

La madre ama, Narcisiza al niño, lo anticipa, en el sentido en que Laplanche interpreta a Lacan, lo dota de una imagen de sí en tanto carece de una idea unificada de su cuerpo al que percibe como fragmentado; es la mirada de la madre que lo anticipa y contiene lo que constituirá como una totalidad.

En el grupo, una de las funciones del coordinador será la de anticipar a este como una unidad, aún antes que esta se produzca, a través de la acogida benevolente y de devolverles a los sujetos su deseo de ser miembros de un grupo para llevar a cabo un objetivo común, lo que les permite salir de la serialidad y entrar en la fusión, que es un momento constitutivo del grupo, donde presenciamos un acercamiento entre los sujetos, donde todos son uno y uno forma parte de todos en un “nosotros” que los engloba, como lo describe Sartre.

Para nosotros, la fusión es un momento necesario para la constitución del grupo como tal, tan necesario como la fusión primaria narcisista con la madre para que se constituya el sujeto psíquico, así, nos dice Carlos Schenquerman. “los sujetos reunidos en un grupo, se ven amenazados por la pérdida de su unidad yoica, por el traumatismo (producido por múltiples razones, entre las cuales destaca el deseo en el sujeto de constituirse con otros en un grupo), así, se acercan al grupo en busca de otra unidad, de una identidad con los otros en forma de cuerpo.

En el momento de fusión, recubren al otro con sus propios contenidos internos, deseando encontrar lo idéntico: al ser recubierto el otro, ya no es otro sino que es un igual. En lo imaginario, es el deseo de reencuentro con la imago de unidad narcisista original, regreso cercano a la madre primitiva; en esta búsqueda, al mismo tiempo, se busca una unidad grupal en forma de cuerpo”.

Cabe aclarar, que si bien consideramos a la fusión como un momento fundante en los grupos, condición para ser grupo, es también éste un momento defensivo del que, si no es posible salir, conduciría al achatamiento, aniquilamiento de las singularidades, impidiendo las posibilidades creadoras de los sujetos y del grupo; por lo tanto, del pasaje a la organización, de ahí que sea muy importante que el coordinador contenga y brinde una acogida benevolente, anticipando este momento, en el sentido de saber que es un momento necesario para el grupo.

De esta manera podemos hacer un paralelo entre el modelo de la constitución del yo en su segundo y tercer tiempo, y los grupos que atraviesan el momento de fusión, donde por la angustia, efecto del traumatismo, efecto a su vez de desligazones entre afecto y representación que produce en cada sujeto fantasmas de pérdida de unidad yoica, se retorna a una búsqueda de partes del objeto que son tomados del discurso de los otros sujetos en el grupo, intersectándose en esta fantasía de cuerpo fragmentado.

De ahí, que serán tomadas del objeto todas aquellas partes que sean placenteras para el yo, lo que da una idea de completud en el grupo. Este es el momento fusional por excelencia, allí aparece el “nosotros” que Sartre destaca y aparece la ilusión en los miembros del grupo de que todos piensan igual. Esta fusión será productiva en la medida en que sea develada por el coordinador y pueda ser elaborada y simbolizada por los miembros del grupo, tomando en cuenta el objetivo que los reúne.

Entonces, el poder trabajar, ligar, elaborar esta imago madre-bebé en relación con el objetivo del grupo, permitirá una salida y que se den las condiciones del pasaje a lo que sería el tercer momento de constitución del yo para el niño, pasaje al amor de objeto: en el grupo, pasaje de la identidad de percepción a la identidad de pensamiento, permitiendo al mismo tiempo que se den las condiciones para otro momento grupal: la organización, momento en que los sujetos pueden diferenciarse entre sí, cooperar en vez de fusionarse.

La otra posible fusión sería aquella en la que los sujetos, impedidos de elaborar su angustia, o bien por el no ejercicio de la acogida benevolente del coordinador, o bien, por la propia imposibilidad de los sujetos que constituyen el grupo, impediría el pasaje de lo que sería el tercer momento de constitución del yo, quedándose en la fusión vía el odio o la indiferencia, donde todo lo que amenaza es rechazado, queda afuera, los otros o lo otro del otro, que no es reconocido por igual y por tanto displacentero, es expulsado al exterior.

Es la fusión que caracterizamos como displacentera, en donde el discurso es circular, las interpretaciones del coordinador no pueden ser escuchadas ni tomadas, momento regresivo y de detención del proceso. La fusión opera entonces como un deseo (carga del lado del inconsciente) y también como una defensa (contra-carga del lado del pre-consciente/ consciente). La interpretación tomará en cuenta ambos para permitir la elaboración y simbolización del conflicto.

Veamos ahora, a la luz de una de las crónicas de las sesiones del grupo de Heselia, en la propia práctica, la teoría que acabamos de proponer, en un intento de trabajo teorético.

Antecedentes.

A solicitud de la Subdirectora de Heselia, se trabaja con un grupo formado por el equipo staff de una escuela. La demanda de trabajo grupal es un segundo momento de reflexión, ya que seis meses antes ese mismo equipo había trabajado alrededor de las normas que no tenían incorporadas y ahora se habían cometido algunos excesos al pretender hacerlas cumplir con mucho rigor: demanda manifiesta. Lo que aparece además es la obligación de dejar el edificio que ocuparon durante 34 años, mismo que será demolido.

No tienen en este momento otro local a donde irse, además de un cambio de mando, donde la Directora, M.S. ha delegado estas funciones en su hija, la Subdirectora Lina, quien también tiene años trabajando ahí, pero con una concepción de autoridad diferente; mientras M.S. tomaba todas las decisiones, para Lina apoyarse en un equipo es fundamental.

Así, la escuela se haya dirigida y coordinada por varias generaciones de una misma familia: la abuela-Directora, M.S.; la hija-Subdirectora, Lina; y dos hijas-nietas, Beatriz y Bibi, que son Coordinadoras de Área. M.S. no participa en las sesiones del grupo en el que esta el resto de los miembros del equipo staff. En este contexto se realiza el trabajo, la demanda de grupo elaborativo, su problemática y posibilidades de historización y simbolización.

Tomaremos una viñeta de la cuarta sesión, en donde vemos al grupo en fusión, elaborando el traumatismo y señalaremos la función del Coordinador (hemos quitado partes del discurso por razones de espacio). Vayamos al grupo:

Verónica: -a Lina-, Ayer me quede con ganas de decirte cosas, pero no tenía las ideas organizadas. No es que les tenga miedo, pero tengo una imagen formada de ustedes dos (se refiere a Lina y a M.S.) y no se me puede quitar. Antes les tenía miedo pero ya se me quitó, sé que soy parte del equipo. Soy muy infantil a veces y además eres autoridad y respeto (pienso: ¿negación?, ¿necesidad de fusión, de ser parte del equipo, de ser tomado por el equipo en busca de protección?)

Fernando: Ya es abuela (se refieren a Lina).

Verónica: Con Miss Cecilia, no puedo decirle Cecilia y con Miss Oralia, no puedo decirle Oralia (me pregunto: ¿necesidad de estrechamiento, no decirle Miss, decirle Cecilia?).

Lina: Convendría aclarar algo que me preocupa, en las dos prácticas de campo que hicimos me dijiste: ¿de veras puedo ir?, me da la idea de que lo tomas como algo de arriba y es que tu tienes que ir, porque das clase en ese grupo, no es un premio (pienso: ¿Lina, la autoridad, toma a Verónica como su igual?, ¿deseo de fusión?).

Bibi: Es quien quiera ir.

Verónica: Sí, me puse muy triste, pero siempre quiero ir (pienso: necesidad de fusión).

Coordinador: Verónica traía el miedo, ella decía no es miedo, es respeto y pensaba en las cosas que quizás les están amenazando, pensaba en su vulnerabilidad y lo que pasa con M.S.; tal vez, lo que amenaza es su imagen frágil o tener que dejar este edificio y me llama la atención que estas cosas no hayan sido traídas en estas sesiones, como si fueran tan amenazantes que necesitaran ser negadas, no habladas (el Coordinador, apelando a la regla de restitución tras algo que había sido comentado antes del inicio de una sesión, pero que no había podido ser traído al grupo, además hace manifiesto el traumatismo).

Lina: Sí, a mi me lamo la atención que la vez pasada hablamos de M.S. como en tres ocasiones y ahora no, hasta que yo la traje. Quizás ha habido cambios en la imagen que ella tiene aquí en la escuela (pienso: ¿pérdida de la madre idealizada y omnipotente?, lo que la moviliza, ¿pérdidas anteriores?, ¿por eso es traumática?).

Beatriz: Yo no siento que haya habido cambios (molesta). De hecho, la única razón por la que sigo aquí es por ella (pienso: ¿desmentida del traumatismo, será precisamente porque moviliza tanto en su interior que mejor desconocer el exterior?).

Fernando: ¿Y nosotros?, ¿te sientes obligada con ella? (aparece el nosotros ante el traumatismo, ¿en un intento de paliar las pérdidas que se re-significan en este momento?).

Beatriz: No, es una relación muy fuerte. Mientras ella esté, yo quiero estar con ella (pienso: es una madre idealizada).

Fernando: ¿No te sientes a gusto?, ¿cuándo ella no esté tu no estarás? (la llama al grupo).

Beatriz: No se, yo me siento presionada (fusión con la madre idealizada fuera del grupo actual, ¿el de aquí y ahora?). Aquí hay varias participaciones donde se habla de M.S.: “Lo que me dejó impactadísima fue lo que me dijo Catalina, su asesora: ya está hecha una viejita... Ha regresado con los niños a dar clases ... me siento más sola porque antes me supervisaba ... hay que ayudarla ... sin lastimarla..” (todas elaborando el duelo por la caída de su imagen, que remiten a sus propias pérdidas, pues después la mayoría habla de sus padres).

Gloria: Cuando tu hablabas me dieron ganas de llorar .. tengo miedo, pero si ya pasamos lo del año pasado, pasaremos esto también, vamos a sacar lo de hoy, aunque hay incógnitas ... pero la figura principal M.S. su imagen, y deque vamos a salir adelante y vamos a lograrlo (pienso: fusión necesaria, el nosotros y la apelación a una idea mágica, de identidad de percepción, de salir adelante por el hecho de estar juntos, lo que es cierto pero pensando en la realidad).

Coordinador: Poco a poco la confusión se disipa y aparecen cosas que estaban ahí y no habían podido aparecer y que los preocupaban y amenazaban mucho. Pensaba en lo que traen de M.S. y cómo se sienten frente a eso. Ella es vivida tal vez como una madre que había hecho muchas cosas y al no poder seguir haciéndolas, tal vez esto es vivido por ustedes como un abandono. Bibi decía que está aquí por M.S. y Fernando le preguntaba: ¿y nosotros qué?; lo que están viviendo, el cambio de lugar, lo de M.S. ... son preguntas que han empezado a poder contestarse entre ustedes. (el Coordinador señala la fusión, la contiene. Señala también la elaboración, al tiempo que señala la fusión y la contiene, permite el pasaje a la identidad de pensamiento).

Lina: El lunes nos vamos a dar un recorrido del edificio y ver si están de acuerdo en rentárnoslo. Cobran $ 10,000.00 m2 por mes. La idea es hacer contrato a 6 meses y si nos podemos mudar, mejor, para no seguir pagando renta. Esto también implica decirles a los papás que no estaremos todo el año ahí. Necesitamos estudiar todo eso para planificar (revisar la historia les ha permitido empezar a crear las condiciones, para junto, poder planificar).

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