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Melanie Klein, y la teoría de las relaciones de objeto...

Publicado por Susana Gacias activado 30 Julio 2014

Melanie Klein, y la teoría de las relaciones de objeto...

Melanie Klein. Parte 2.

Susana Gacias.

Se acuerdan de la teoría de las relaciones objetales, la relación del niño con los objetos parciales: que, en el doble juego de introyectar y proyectar, decíamos que el bebé va construyendo su mundo interno. Entre el nacimiento y el tercer o cuarto mes. Klein se da cuenta que fantasean la violencia, la agresión... Esto de introyectar y proyectar -poner dentro suyos aspectos bondadosos y tratar de sacar de si los objetos persecutorios- es en cierta manera una fantasía, porque parte de la base de que esos objetos son maravillosos o persecutorios, cuando en realidad no es así.

Esto determina que para el bebé, en los comienzos, existan dos objetos: uno gratificante y otro frustrante. Un objeto gratificante va a ser el pecho bueno, (y con él todo lo gratificante, no solamente el pecho). Toda experiencia gratificante va en la columna del pecho bueno: ser acariciado, arrullado, contenido, mimado, cambiado, protegido. Toda experiencia de abandono que percibe, de demora en la respuesta, va en la columna del pecho malo.

Alumno: Como cuando se baña el bebé, que siempre llora...

Susana: Depende: en algunas situaciones el baño está inscrito como una experiencia placentera.

Son objetos parciales. El bebé no sabe que el pecho bueno –que cuando viene lo alimenta, le dio caricias, lo arrulla, lo cambia y le canta- es la misma persona que en otro momento se fue o tardó de acudir a su llamado. Son objetos parciales vivenciados por él como dos universos.

Alumno: No percibe.

Susana: Exactamente. No tiene todavía integrado el objeto. La primera característica de esta primera etapa de la vida es que se relaciona no sólo con objetos parciales sino además, con un mundo que está dividido, escindido, partido. Un universo de experiencias gratificantes, el pecho bueno, y un universo de experiencias frustrantes, el pecho malo. Para él, cuando la madre demora en acudir a su llamado, cuando no recibe respuesta automática, como no tiene -como los adultos- la estructura de demora, lo que vivencia cuando se atrasa, aunque sea unos instantes, es la pervivencia de abandono, de frustración. Siente bronca y odio. Es muy fácil ver esto cuando después de la demora, lo vuelven a tomar y está como furioso, como embroncado, y tarda un rato en calmarse.

Sienten bronca, odio, agresión y de algún modo proyectan, poner afuera ese odio y que esa agresividad sobre ese objeto, el pecho malo que lo dejó abandonado a quién sabe qué peligros que él fantasea. Cuando esa fantasía de agresión y frustración es muy importante, muy intensa, proyecta una parte afuera de modo que así se defiende. Va a poner parte de esa bronca afuera. Esto es importante porque en algún momento todo esto que experimentó se le va a volver en contra. Si puso parte de ese odio en ese objeto y luego descubre que el objeto amado y el odiado son el mismo, después le van a pasar otras cosas del orden de la culpa. Pero dejemos eso para más adelante.

El bebé proyecta esa agresión, y de ese modo se defiende de ese monto de agresión hacia ese yo que todavía es demasiado frágil, que todavía no puede enfrentar esto porque es un yo incipiente. Cuando pone dentro o introyecta a la madre buena, el pecho bueno, siente sensaciones muy gratificantes; un universo de experiencias muy placenteras y gratificantes -está sensación de la leche calentita que le va calmando la apuntada del hambre, esa sensación de la palabra y la caricia, el arroyo y el sostén, el cambiarlo y arropando- y esas sensaciones son obviamente muy gratificantes. Klein denominó a este mecanismo splitting: disociación, clivaje, separación, escisión.

En esta primera etapa el bebé se instala en una posición esquizo-paranoide. Lo de "posición" nos da la idea de una cierta fijeza. Está puesto en un lugar según el cual el mundo el universo todo, sus experiencias, están divididos. Por eso la primera posición, hasta los tres o cuatro meses, se llama esquizo-paranoide. Esquizo significa dividido. Paranoide por lo persecutorio. Al estar el mundo dividido en experiencias placenteras o gratificantes y experiencias frustrantes, eso hace que el mundo esté dividido. (La esquizofrenia es una enfermedad que tiene que ver con la división, la escisión). El mundo está dividido, y al estarlo los objetos persecutorios hacen a lo paranoide de la situación porque todo ese odio, toda esa bronca en esos objetos que él siente qué no lo gratifican se le van a volver en contra y lo persiguen. El bebé siente la amenaza de que esos objetos lo persiguen. El pecho malo amenazar con abandonarlo y dejarlo sólo, con esa punzante sensación que deja el hambre en el estómago. Hay cierta conciencia de la fragilidad y la invalidez para autoabastecerse y sobrevivir. Algo que viene de afuera lo alimenta y lo calma; que ese algo no llegue lo amenaza y le genera la angustia y la persecución de que ese pecho malo puede abandonarlo y dejarlo solo.

Alumna: ¿Es importante el equilibrio que la mamá le pueda dar entre el pecho bueno y el pecho malo? ¿Tiene algo que ver con el deseo que después el sujeto desarrolla?

Susana: El sujeto es un ser deseante, del momento en que se instala la primera experiencia de satisfacción. Una alumna de Corrientes, que pertenecía a la comunidad toba, me preguntó “¿Qué pasa en mi comunidad, que el bebé es el rey, no se lo deja de llorar y se lo asiste de inmediato?” Yo le digo que de todas maneras es el rey según la valoración que se hace en el mundo de los adultos; de todas maneras, la vivencia del hambre la tiene igual y no existe ser humano capaz de embocarle justo cuál es la necesidad en el momento adecuado. Uno dice " tiene hambre " le ofrece la teta y es que está incómodo, o le duele la panza... La experiencia de frustración se va a instalar lo mismo. Eso que pasa por estar en el mundo con un cuerpo que uno va aprendiendo a decodificar. El nivel de frustración no depende de lo asistido que esté.

Alumna: El objeto deseado sería lo mismo que el objeto que le provoca la satisfacción y la insatisfacción, con una relación totalmente ambigua.

Susana: De esto se trata: la ambivalencia en lo que marca esta primera posición.

Klein dice que existe una primera posición llamada esquizo-paranoide desde el nacimiento hasta los tres o cuatro primeros meses. Luego se da otra posición, que es la depresiva. Cuando el niño se puede sentar y percibe que la que lo calma y lo arrulla es la que lo hace esperar, descubre que madre hay una sola, no ya el pecho bueno y el pecho malo. Es la posición depresiva y se va a dar porque percibe que a odiado al mismo objeto que ha amado con intensidad. Vivencia la culpa de haber odiado a su objeto más amado, esa madre que la ha protegido de todos los males del mundo pero que al mismo tiempo lo ha frustrado.

La ansiedad de base de la posición esquizo-paranoide es la ansiedad paranoide; cuando vivencia que el objeto lo amenaza con el abandono, el disociar le sirve para mantenerse integrado, para no sentirse perseguido a tal punto por el objeto persecutorio que se desintegre: le sirve para mantener su yo integrado. Cuando los pasa algo terrible por un lado, pero por otro podemos trabajar, responder un teléfono, sabemos que tenemos que seguir viviendo y vamos al supermercado a hacer las compras, dice ansiamos. Hay una disociación que nosotros profesionalmente hacemos, que en la disociación instrumental: cuando nosotros operamos profesionalmente utilizamos la disociación como instrumento. De alguna manera nos relacionamos con nuestro trabajo de asociando nuestra realidad, dejando a un costado, separando una parte de nuestra vida para ponerlos en relación a esa situación desde otro lugar, es una disociación instrumental.

Esto del pecho malo y el pecho bueno tiene que ver con las pulsiones, con la pulsión de muerte o Tánatos y la pulsión de vida o Eros. Todo lo relacionado con el pecho bueno tendrá que ver con la pulsión de vida, y todo lo relacionado con el pecho malo, con la pulsión de muerte. El bebé, desde recién nacido, va a poner en esos objetos parciales toda su libido, todo su amor en el pecho bueno, y toda su bronca o agresión en el pecho malo.

También tiene fantasías. Esto es muy importante porque la fantasía es lo que ayuda a que vayan construyendo el aparato psíquico, un modelo prototípico: así como el pecho bueno es el modelo del primer objeto internalizado bueno, el pecho malo es el primer modelo de objeto persecutorio, es el prototipo de lo malo. Esto del pecho bueno y el pecho malo estaban de algún modo construidos a partir de una fantasía que queda asociada a la experiencia. El bebito siente algo muy displacentero. El pecho, el biberón, el arroyo o la palabra de la madre lo calma. Esto asocia a la experiencia de gratificación, todas las maravillas del universo del pecho bueno, mientras que su opuesto queda asociado a todas las desgracias, horrores y persecuciones del pecho malo, por lo cual esta división del mundo está asociada desde la fantasía a lo que queda establecido como prototípico: el pecho bueno como prototipo de todo lo amoroso y el pecho malo como el prototipo de todo lo displacentero, frustrante, de temor.

Alumna: ¿Es una pavada esto que te voy a decir de que el bebé siempre hay un pecho que prefiere o no?

Susana: ¿El pecho real? puede pasar pero no tiene que ver con lo. Al de la fantasía. No lo tome literalmente. No es “pecho derecho, pecho bueno y pecho izquierdo, pecho malo”; está en realidad asociado a la vivencia.

Con la ansiedad persecutoria o paranoide propia de esta posición lo que siente es que los perseguidores lo atacan y amenazan. El origen de esa ansiedad persecutoria Klein lo pone en la pulsión de muerte. Tiene un origen interno y un origen externo, porque en el momento de nacer en el yo rudimentario se siente atacado por una cantidad de agentes externos que desconoce y que no sabe que son: manipulaciones a su cuerpo, situaciones de tensión como la situación de parto, de violencia y agresión... Aunque sea el Rey de la tribu pasa por la experiencia de asfixia que antecede a la respiración. Es atacado o se siente atacado por una cantidad de agentes externos. ¿Cómo se defiende frente a esos ataques del mundo externo? Por medio de mecanismos que son omnipotentes e intensos. Ellos son la disociación, la proyección e introyección y también la negación. Eso son los cuatro mecanismos propios de la posición esquizo-paranoide. En la negación, niega en algunos momentos parte de esa realidad, lo amenazante para seguir teniendo el mundo disociado. Negar es de alguna manera tapar el sol con la mano, no ver una parte de la realidad. Cuando deja de negar es porque la realidad se le viene encima y entonces integra el objeto sí o si, porque está viendo que la mamá es una sola, pero mientras tanto hay una denegación en esa realidad.

Alumna: ¿Hay alguna diferencia entre lo que siente un bebé en una cesárea y un bebé en un parto normal?

Susana: Hay investigaciones al respecto. Es otra visión. Hay un cuerpo materno que de alguna manera está siendo agredido, no es lo natural, hay una marca: mientras está recibiendo a ese niño también va a estar recibiendo una agresión sobre su cuerpo. Hay una herida narcisista puesta en la recuperación de una cirugía, que no es la misma que en el parto normal. Cada cosa tiene sus bemoles.

Alumna: Hay una marca psíquica para el bebé...

Susana: La marca del trauma del nacimiento está conceptualizada y no aclaran si fue por cesárea... En realidad, de lo que más se trata -más allá de que, por supuesto, el sufrimiento te marca, el paso por el canal del parto y demás- es de la pérdida de ese ámbito protector, absolutamente contenedor, donde todas las necesidades están satisfechas y no se experimenta ni calor, ni sueño, ni ruido, ni hambre...

Alumna: Pero en algún momento el bebé ya está incomodísimo...

Susana: Tan incómodo no. Se puede mover... Es curioso, pero los que hemos visto situaciones muy extrema en personas, adonde se vuelve es a la posición fetal. Yo he visto adultos volver de enterrar a un padre y colocarse en una posición fetal... Y no son locos, son personas que, por alguna razón, vuelven a esa posición. Los pediatras dicen que los bebitos, cuando llegan al moisés, van buscando con la cabecita algo como aquello... Lo que sí sabemos es que en ese mundo no registró ninguna experiencia insatisfactoria, dolorosa, estresante.

Alumno: Yo nací con fórceps y soy excelente. No tengo ningún trauma de nada.

Risas.

Alumna: Los bebés escuchar adentro de la panza...

Susana: Tienen el registro de latido del corazón de su mamá. Y la música, muy atenuada.

Klein también va a hablar de la envidia, y esto en el general no gusta escucharse. Pero imaginen que si el pecho bueno ha sido investido de tanta cosa maravillosa, de alguna manera ese sentimiento de que el otro lo tiene todo y que él no tiene en nada y es dependiente de eso, lo pone en una posición tan carente que lo hace envidiar los atributos omnipotentes de ese pecho al que él ve cómo todopoderoso. Klein ve todo esto a través del juego. Ustedes no saben, en experiencias con chicos, cómo se ve la envidia, la frustración, la bronca, la competencia, la rivalidad, la castración... No es un relato: se ve a través de la investigación clínica. Se hace el acto, a través de los dibujos. Yo trabajé muchos años en un hospital oncológico de chicos y adolescentes con madre... Tenía un lugar del juego al que los chicos iban antes y después de la consulta. La frase era: "Poneme a algo y me voy feliz", porque los chicos decían “poneme la gotita dormilona o la agüita dormilona, y me voy feliz”. Las experiencias posteriores a la consulta quedaban en los chicos asociadas a un horror, lo que dibujaban era monstruoso, y lo que jugaban con los muñecos era una cosa espantosa: "¡Te digo que abras la boca!" Pero quedaba más asociado a la fantasía que a lo que en realidad había pasado. Es de por sí una experiencia muy violenta que a uno lo aborden nada más y nada menos que por la boca, que tiene que ver con los primeros contactos con el mundo y con la vida, pero esto se ve así, trabajando en la clínica.

Klein habla de la envidia, que es un sentimiento que tiene que ver con los contenidos buenos que supone que tiene el pecho de la madre y quiere para sí, porque supone que no posee. Todo ese mundo de maravilla que el asocia, con lo cual va en invistiendo al pecho bueno y su universo, él no lo posee; él mismo desearía tener tantas condiciones maravillosas como tiene ese universo...

Al tercer o cuarto mes de vida, el bebé empieza a experimentar cambios, y estos coinciden con una base biológica: tiene percepciones visuales y auditivas que hace que, por ejemplo, vaya logrando sostener su cabeza y mantenerse sentado, y su panorama visual cambia. El panorama visual ya está asociado a lo auditivo: cuando la mamá dice “¿que le pasa a mi bebé? ¡ya voy!”, él va asociando que hay alguien que habla, y se acerca, esa voz. Va a estar asociando toda la experiencia visual, auditiva, a un registro diferente. De su cuerpo va a percibir otras cosas. Es más fácil -con ese desarrollo biológico que va acompañando al psicológico- que se dé cuenta de que en realidad lo que él pensaba que eran un pecho bueno y con pecho malo pertenecen a la misma persona y vienen juntos. Se empieza a dar cuenta a partir del cuarto mes que, por suerte, madre hay una sola. Esto significa que lo que percibe (pecho bueno, pecho malo, y las experiencias ligadas a esos dos universos) queda unido e integrado en una misma persona y una misma realidad. Descubre que es la misma persona la que lo que ratifica y la que lo frustra, la que lo mima y lo abandona. Se va dando un pasaje de la ansiedad paranoide, persecutoria, del comienzo, a la ansiedad depresiva después del cuarto mes.

Es todo, además, tiene importancia para el mundo de los adultos. Se acuerdan cuando hablamos del enamoramiento: una misma persona, aquella que no puede sacar los mejores y los peores sentimientos... tiene que ver con esto, con la integración del objeto, sino viviríamos en un mundo idealizado donde los objetos de amor están investidos de las cosas más maravillosas. como pensar que los próceres son de bronce y no iban a dar baño, no transpirable en, no les pasaba ninguna cosa de las humanas. Las maestras tampoco. Hay quien se imaginaba a la maestra en situaciones como el baño, decir malas palabras... integrar el objeto tiene que ver con eso, con integrar los maravilloso y aquello que es desagradable o persecutorio.

Esto tiene importancia porque es un primer rudimento de discriminación. Empieza a discriminar lo propio de lo ajeno; en una misma persona, lo positivo y afectuoso de la bronca que le generan sus aspectos persecutorios... Los adultos discriminamos en el sentido de poder diferenciar entre cosas diferentes (se supone que esto ya está logrado pero en realidad muchas veces no podemos discriminar entre lo propio y lo ajeno, lo que nos pasa y lo que le pasa al otro, y muchas veces hacemos esa mezcla, "no estás hablando por mí: estás hablando por vos ", esta cosa que tienen que ver con la dificultad para discriminar).

Lo ayuda a discriminar el comenzar a percibirse a sí mismo y a los objetos externos como totales, porque con este sustento biológico que ya posee se puede ver asimismo, a un objeto integrado, diferenciado de ese objeto total, madre, que es la misma buena o mala, la que lo frustra o lo cuida, arrulla y alimenta. Entonces discriminar también lo que es el otro de lo que es propio. Eso ya es un indicio de discriminación: su cuerpo del otro, la voz de la voz del otro. Empiezan a ejercitar y hacen discursos, regulan la voz aunque no digan nada... Es un inicio de discriminación de la propia voz y el propio cuerpo.

Al descubrir que hay una sola mamá y no es un pecho bueno y otro pecho malo, el bebé se deprime. Porque, entre otras cosas, descubre que ha odiado al mismo objeto que lo ha cuidado y protegido. La posición depresiva se caracteriza justamente por esa depresión que le produce la integración del objeto.

El universo de los cuentos no casualmente está poblado por seres maravillosos, donde los buenos son buenos y los malos son malos, sin asco. La lucha entre el bien y el mal que pueblan las mitologías y la literatura. De alguna manera en esta lucha entre el bien y el mal, el tema que, habiendo odiado de este objeto, del que ahora se da cuenta que es uno solo,

Lo esperable, lo que pasa mayoritariamente es que el bebito puede reparar porque la mamá igual lo que quiere. Él ve que la mamá lo sigue limpiando, que sigue al pie del cañón, y entonces puede reparar. Se da cuenta que no ha perdido el amor de esa madre. Lo esperable es que él pueda reparar y no entrar en una negación maníaca (cuando alguien se cae y se ríe, niega maníacamente) de “yo no fui, no la ataqué”. Lo repara torio tiene que ver con que el bebito vaya experimentando que, con todo eso que a él le pasó, la mamá sigue estando ahí, a pesar de toda esa dramática que se fue dando en el tiempo.

En general, como hay una actitud materna que confirma que sigue siendo amado, esto le produce gran alivio, y después de la envidia surge la gratitud por tanto cuidado y amor. Ustedes van a ver qué Klein habla de envidia y gratitud: después de la envidia puesta en este objeto fantaseado -que yo le reconozca al otro cosas que tiene y creo que no voy a tener nunca, un pecho de condiciones omnipotentes que son inalcanzables- se pasa a la gratitud que surge por tanto cuidado y amor. Es el momento en que el bebé expresa algo en la mirada, sonríe, está absolutamente embelesado... Esa es la gratitud que uno no encuentra jamás en ningún otro lado, en nadie igual (Risas). Esta especie de romance, de agradecimiento pleno por todo los cuidados. Empieza otra etapa, socialmente hablando.

El Edipo temprano, en Klein, el muy rápido. Fantasea, y cuando la madre tarda, se da cuenta de que no están sólo, no es el rey. La cuarentena no es un mito de las abuelas: hay un tiempo en que la mamá está, replegada narcisísticamente sobre sí misma, y progresivamente, entre los 45 días, se empieza a dar otro juego. En un momento el bebé percibe que su energía, su libido no está volcada solamente en él. Empiezan a pasar a otras cosas, otros requerimientos en el amor y la vida. Las mamás que trabajan tienen que conectarse con la idea de que van a salir a trabajar. Se arreglan de otra forma, se visten, se perfuman, hay un movimiento...

Alumno: La guardería, ¿qué rol cumple?

Susana: Tiene que ver con la socialización temprana. Lo que las nuevas corrientes dicen es que cuando más temprano en la socialización, es mejor. Yo creo que cumplen un lugar y una necesidad, porque la socialización lleva a lo mismo aunque salga al año o al año y medio. Con lo que no estoy de acuerdo es con la escuela de Raskovsky, que ha cargado de culpa a la madre ("¡cómo no le das la teta!") y la madre tenía que ir a trabajar; si no podés, bueno... La guardería cumple un lugar que tiene que ver con la evolución de la familia: el lugar de los abuelos, las madres que laburan y en muchas casas se cuenta con ese dinero... Han pasado cosas en el mundo laboral que han cambiado los roles y el jardín maternal cubre un lugar de necesidad básica.

Es en este momento cuando dice que ven que se constituye un superyó temprano. Esto se da a lo largo del primer año. En Klein ya tiene construido un superyó rudimentario y ha atravesado una vivencia de Edipo temprano, de triángulo en el cual ha dirimido a esta disputa con un otro que trata de alejarlo.

En la edad adulta, integrar y reparar, en la posición depresiva, significa aceptar que las personas tienen aspectos malos y aspectos buenos. Este es todo un tema. Aun los amores, pasada la etapa en que la persona dice cosas brillantes y maravillosas, nos van a romper la paciencia y no nos van a gustar, no vamos a estar de acuerdo, y, por suerte: somos personas…

Alumna: ¿Esto tiene que ver con la adolescencia?

Susana: En la adolescencia suele haber de vuelta una tendencia a idealizar, al ser maravilloso. De todos modos es necesario que aparezca por una cuestión de oposición con los padres, como fase necesaria para construir la propia identidad. "No sabes nada. Tienes una arruga." De repente a uno se le cae una sota arriba de la mesa, como cuando yo le dije a mi hija "¿y tu celadora?" Yo trabajo con adolescentes y no termino de redondear, de entender el fenómeno de los tatuajes, quizá porque pertenezco a una generación cuya expresión de la idea tenía que ver con la tendencia a la invocación, la lucha por un mundo mejor. Uno se esforzaba por decir algo más o menos lucido y se escribía de tal forma que queda plasmada una idea más o menos interesante. Pero tatuarse una imagen tribal, o un sol, o una luna, o el nombre de toda mi familia...

Alumna: Puede ser la lucha por sacar los prejuicios. Creo que el adolescente quiere ser aceptado. Tengo un hermano de 24 que está muy tatuado...

Susana: De algún modo es llamativo que tenga algún aspecto tan narcisista, porque convoca la mirada hacia el cuerpo. No es lo mismo que un grafitti en una pared. Tiene que ver con las discriminaciones y diferenciaciones de cada etapa, que nos plantea un “yo no soy vos, yo soy alguien diferente, mi mundo es diferente del tuyo, mi música es diferente de la tuya".

Alumna: ¿En la adolescencia también se volvería a una situación depresiva?

Susana: No. Lo que Klein está diciendo es cómo evoluciona el psiquismo. No es que "se vuelva": reaparece en situaciones en las cuales la discriminación va a tener que ver con la constitución de la propia identidad del joven. En un momento posterior reaparece la valoración, el reconocimiento, la admiración, de vuelta se pasaría a la gratitud.

Alumna: ¿Cuándo?

Risas.

Otra alumna: Después de 40 años.

Risas.

Alumna: A mí no me queda claro el tema del papá. Si ahí proyecta lo malo, o lo bueno, o las dos cosas...

Susana: No lo piensen ahora como personas. Todo el universo de la fantasía, proyecciones o introyección tiene que ver con el pecho bueno. Va a quedar investida la mamá, porque es la portadora del pecho y el biberón. El papá va a entrar por otra puerta en esta dramática: cuando el bebito asocia, integra, comienza a vivir esto que dijimos recién (la cuarentena, la mamá que empieza a arreglarse para otras cosas) es cuando el papá va a entrar como un rival. El papá queda inscrito en el mundo de la ley. Impone un corte que es necesario. Reclamando a esa mujer rompe esa simbiosis.

Alumna: ¿Pasa lo mismo cuando vos tenéis un chiquito y nace un hermano? Mis hijos se llevan un año. Por qué está tan celoso si también estoy pendiente de él... El pediatra me dijo "es lo mismo que vos llegues a tu casa a la noche, y que en la cama esté tu marido con otra mujer..." El chico siente lo mismo, que lo traicionaste.

Susana: A las constelaciones familiares las aborda otro autor, Adler. Klein va explicando una dramática que nos atraviesa a todas las persona, tengamos hermanos, o no los tengamos.

Alumno: ¿Que pasa sí, por equis motivos, el bebé pierde a la madre?

Susana: Seguro que la sustituye alguien. Esto ha pasado y pasa. Si éste bebé sobrevivió es porque alguien ha asumido la función materna o paterna. La situación de abandono deja una marca, que tiene que ver con la pulsión de muerte.

Alumna: En la constitución del superyó, ¿Freud y Klein se ponen de acuerdo?

Susana: No, porque Freud no pensó en los primeros estadios de la vida.

Entonces, como decíamos, que van delineando dos posiciones que se dan en el primer año de vida. La primera es la posición esquizo-paranoide, más o menos hasta los cuatro meses. En el momento de nacer el bebé pasa de un ámbito protegido, ideal, a una situación desconocida, nueva, agresiva, hostil, amenazante, con la cual se siente en peligro porque tiene un sentimiento muy fuerte de aniquilación. Este sentimiento que lo invade en el momento de nacer en lo que Klein llama sentimiento de muerte, en el cual se articulan la necesidad de disociar en esta posición sus sentimientos en objetos parciales, buenos y malos: mundo dividido, mundo disociado, sentimientos divididos, pecho bueno y amor, pecho malo y odio. Cuando hay alguna percepción que hace sentir al bebé agredido, va a proyectar afuera una parte de esa agresión porque, como su yo es inmaduro, no le permite hacer frente al monto de agresión, que puede ser muy alto. Por eso proyecta afuera esa bronca y que ese odio.

En Klein el bebé tiene un yo incipiente, un superyó incipiente y un Edipo temprano. Las relaciones de objetos son parciales, de divalencia: bueno-malo, amor-odio. Cada una de las dos posiciones tiene una relación de objeto: con una, el objeto parcial, con otra, el objeto integrado o total. Una ansiedad correspondiente: esquizo-paranoide y después depresiva. En la posición esquizo-paranoide la relación de objeto es parcial, la ansiedad es paranoide o persecutoria, y la defensa que la caracteriza en la disociación; también el control omnipotente porque con él pretende regular ese mundo y controlar al objeto malo que lo amenaza. Esta primera posición deriva en objetos buenos, idealmente buenos y maravillosos, y objetos malos a los que les atribuyen todas sus frustraciones. Si esto no les hace acordara alguna relación de su vida... Objeto maravillosos que son todo bueno, que no tienen fallas, y objetos malos que tienen la culpa de todo lo malo que nos pasa.

Alumna: En la adolescencia es más marcado.

Susana: En el amor adolescente “no podría vivir sin ella”, “lo amo y lo necesito demasiado”, esas son agenda de adolescentes.

Alumno: Me cuesta aceptar que a un adulto le pase eso.

Susana: "Ese tiene la culpa de todo lo que me pasó en la vida"; "por él no me ocupé de mi hijo, no terminé la carrera que tanto deseaba tomar…"

Mariano: Es lo que hacemos con los presidentes.

Susana: El presidente está gozando de un momento de gloria, por eso se dice "yo no lo quiero criticar, no le quiero desear mal, porque si a aquél le va bien, nos va a ir bien a todos…" Si a uno no le gustó que hable con el saco abierto, no lo puede decir. Es como una primavera, ahora, en cuanto se mande una le entramos a dar sin asco y es todo malo.

Alumna: Como los directores técnicos.

Susana: También. Después de perder con Inglaterra este Bielsa encarna el ideal de todas nuestras desgracias. Si de pronto, en el próximo mundial gana, "Yo te dije: es un teórico".

Esto deriva en un objeto idealmente bueno y objetos malos a los que le atribuye todos sus males y frustraciones. Una de sus defensas es la idealización: poner en el otro los atributos más maravillosos, y así se defiende de lo persecutorio, del objeto malo. Klein diferencia entre envidia y celos: la envidia como algo más a arcaico, más peligroso, tanto para el que la sostiene como para el que la recibe. El celo es un aspecto, no es todo. La envidia es más masiva.

Melanie Klein, y la teoría de las relaciones de objeto...

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