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Dispositivo para Grupos Amplios

Publicado por activado 29 Marzo 2013

Dispositivo para Grupos Amplios

EL GRUPO AMPLIO EN SITUACIÓN DE SEMINARIO

Didier Anzieu- Angelo Béjarano –René Kaës – André Missenard – J.B. Pontalis
Notas extractadas de la obra “Le travail psychanalytique dans les groupes” París, 1972

Las técnicas de grupo son numerosas y utilizables para fines diversos. La pedagogía activa emplea de buen grado el estudio de casos preparados con anticipación por el animador, la reunión-discusión centrada en un tema o en un problema, el juego de simulación, el brain-storming, el panel, el Phillips 66, los tests de grupo e innumerables ejercicios prácticos de psicología social derivados de experimentaciones de laboratorio y que requieren aparatos o materiales muy especializados.

Esta formación de la que acabamos de definir los objetivos no será adquirida a partir de esas técnicas puesto que ellas se centran en procesos psíquicos secundarios y el dispositivo que ella despliega (el material, la tarea, la esquematización preestablecida de las actividades) favorece el reforzamiento de los mecanismos de defensa del Yo y sirve de pantalla contra el surgimiento de elementos inconscientes.

La experiencia de las sesiones de formación nos ha enseñado poco a poco qué técnicas respondían mejor a los fines de orden psicoanalítico que nos proponíamos. Ellas son las que dejan a los participantes libres al máximo de ser ellos mismos, sin pantalla de por medio, al interior de reglas del juego derivadas de las dos reglas fundamentales del psicoanálisis (no-omisión y abstinencia).Allí, la implicación personal deviene inevitable, salvo defensa neurótica caracterizada, y la circulación fantasmática despliega sus efectos.

Estos son: el grupo de diagnóstico, el grupo amplio de 40 a 60 personas, conducido no directivamente, la discusión de casos con la condición de que estos sean aportados por los participantes mismos (grupo tipo Balint).A esta lista, convendría agregar una técnica que actualmente no está adquirida más que por un pequeño número de especialistas y que nos parece, en la experiencia limitada que tenemos de ella, igualmente apropiada, es la del grupo de relajación.

Estos tipos de grupo no son plenamente operantes a menos que sean conducidos dentro de una perspectiva psicoanalítica, lo que a su vez requiere una formación psicoanalítica de los monitores. Estos pueden entonces centrarse en la comprensión salvo, llegado el caso, en la interpretación de la resistencia y de la transferencia, produciendo la formación resultados psicoterapéuticos. Precisemos sin embargo que las sesiones de formación que proponen a los participantes un solo tipo de experiencia, sobre todo si ellas son de corta duración (tres días), tienen muchas menos oportunidades de suscitar tales resultados.

Los seminarios de una duración de a lo menos una semana, en los que alternan varias técnicas y que combinan grupos pequeños y amplios, nos parecen ser el mejor método formativo. Este método, que articula diferentes niveles de fenómenos con órdenes diferentes de actividades y que requieren que los monitores mismos trabajen en grupo auto-analizándose, proporciona un prototipo a la intervención de tipo psicoanalítico en el funcionamiento de las organizaciones y de las instituciones.

Razón por la cual el método del seminario es citado frecuentemente en los capítulos que siguen, junto con la de los simples grupos de diagnóstico y de psicodrama. Nosotros pensamos que este método provee el modelo de una metodología general de la intervención psicoanalítica en todos los conjuntos grupales que hacen una demanda de formación. Tenemos ya numerosas pruebas de la fecundidad de este modelo. Ellas nutrirán escritos posteriores.

  • La organización de las formas de agrupamiento, del espacio y del tiempo

R. Kaës

Este seminario comporta cuatro formas de agrupamiento:

-un número n de pequeños grupos, de una docena de participantes cada uno, con una pareja de monitores y, eventualmente un observador.

- un número correspondiente de inter-grupo, constituido por una cuota de los miembros de cada grupo pequeño. Las reuniones tienen lugar sin monitor ni observador: su tarea es definida por un objetivo de intercambios verbales a propósito de las experiencias vividas en los diferentes pequeños grupos.

- el grupo constituido por los miembros del equipo interpretador. Se reúne para intercambiar acerca de las experiencias vividas en los diferentes pequeños grupos: su tarea es elaborar mediante el análisis, las vías de interpretación en los diferentes lugares en que ella es entregada, y en particular en el momento en que todos los participantes se reúnen en grupo amplio. El trabajo apunta a analizar los movimientos inter-transferenciales de los cuales el equipo es objeto.

- El grupo amplio (G.A.) reúne en sesiones “plenarias”, o de “regulación”, a todos los participantes al seminario: 50 a 70 personas pueden verse reunidas para hablar y comprender lo que sucede en las sesiones. También puede ocurrir que tal tipo de reunión en G.A. sea convocada para un objetivo de información (película, conferencia, mesa redonda, acerca de un tema que se relaciona con el del seminario)

Las características morfológicas y funcionales de los grupos pequeños y del grupo amplio definen niveles y cualidades diferentes de incertidumbre y de seguridad epistemológica. Las incertidumbres son en general más elevadas en relación al grupo amplio, en razón directa de la calidad de angustia que allí se origina y se desarrolla y, correlativamente, de las investiduras fantasmáticasdel cual es objeto. Ocurre a menudo que el grupo amplio se vea investido como objeto valorizado y temido, objeto de una conquista heroica y lugar de un peligro al cual se exponen los miembros del equipo interpretador, así como una prueba, un bautismo. El grupo amplio es investido a menudo como objeto contra-fóbico.

Las diferencias cualitativas que afectan a estos grupos se relacionan sin duda con la naturaleza y pregnancia de las relaciones que en ellos se instauran. Así, en los G.P., el carácter directo e inmediato de las relaciones intersubjetivas e intra-grupales, la posición particular que ocupa allí la figura que acoge la transferencia central (cercana, visible, concreta, accesible, singular) concurren en constituir rápida y seguramente una identidad grupal y a procurar a cada uno una ubicación identificadora posible de introyectar: el encuentro con el G.A. se verá facilitado por esta experiencia pregnante y por la transición (el período de formación) que constituye el paso por los inter-grupos que aseguran una función transicional entre los P.G. y los G.A.

En grupo amplio, las relaciones regresan a formas de organización psíquica y contenidos más arcaicos, marcados por la predominancia de ansiedades pre-genitales. La transferencia central es sostenida por un grupo, es decir por una figura abstracta cuya denominación es incierta y general (los “psi”, el “equipo”, los organizadores, la organización…) ; uno de los intentos más frecuentes de los participantes es instalar y aislar de ese conjunto abstracto un soporte más concreto, singular y cercano. Por cierto, esa elección no deja de tener repercusión en el equipo interpretador.

Además, el sistema relacional y expresivo en el G.A. aparece más complejo, pluralista, heterogéneo, a menudo como “torre de babel”, y esto sin duda está ligado a las mayores dificultades para constituir y compartir un ideal y un soporte identificador que funcionen como principio integrador y unificador. En G.A. se trata menos de relaciones intersubjetivas e intra-grupales que de relaciones inter-grupales e institucionales vividas inicialmente como objetos primitivos, no asimilables, idealizados y persecutorios.

Estas formas de agrupamiento y sus relaciones constituyen la organización social formal del seminario. La comprensión y la interpretación de lo que allí ocurre están subordinadas al análisis del conjunto de la situación.

La organización del espacio y del tiempo

La constancia de las condiciones operatorias está definida, por lo demás, por la organización del espacio y del tiempo. El espacio es delimitado, localizado y territorializado; es afectado por cada forma de agrupamiento como el lugar de su actividad. El tiempo también está definido, cronometrado, ritmado. Esta organización es a la vez obligadora, aseguradora y constructiva. En efecto, ella fija límites, e introduce la finitud en el espacio y el tiempo sociales; ella también provee de un hito a la angustia y un “dato” indispensable al proceso de simbolización del tiempo y del espacio imaginario.

En efecto, la organización formal, socializada, del espacio y del tiempo, autoriza la proyección del espacio y del tiempo imaginarios, coordenadas del despliegue fantasmático. Nos parece útil desarrollar estas consideraciones, principalmente en tres direcciones: la primera recae sobre las posibles variables en la organización del espacio y del tiempo, y sobre los efectos de estas variables en la experiencia de los participantes; por ejemplo, los momentos de las sesiones de G.A., al final de la jornada (reunión de todos los participantes antes de comida y descanso) o al inicio de día (después de dormir, de desayunar, antes de ir a la reunión de G.P.).

La segunda concierne a las investiduras y las representaciones fantasmáticas del espacio y del tiempo según las formas de agrupamiento, por ejemplo, he observado junto con varios de mis colegas, que el espacio de los G.A. era representado como espacio del cuerpo materno, o como espacio especular de la fragmentación y reunión del cuerpo propio, el tiempo, como tiempo del nacimiento y de la muerte, o como tiempo de la repetición cíclica. Una tercera dirección de investigación establecería qué fluctuaciones sufren esas representaciones por el hecho de la experiencia de una pluralidad de formas de agrupamiento, es decir, de tiempo y de espacio.

La organización social de las formas de agrupamiento, del espacio y del tiempo constituye, en la situación de seminario, los elementos necesarios para la instalación de una estructura de simbolización. El paso hacia el simbólico no es posible en tanto no se reúnan estas condiciones, y que el seminario funcione como organización, es decir, proponiendo a los participantes algunas propiedades e la institución: por ejemplo, las funciones defensivas que ella asegura contra las ansiedades psicóticas de los participantes (como lo ha mostrado E. Jacques, 1955), posibilitando con ello las relaciones socializantes. Otro elemento participa aquí y distingue el seminario analítico de cualquier otra realización institucional: es la enunciación de la regla, llamada con propiedad, fundamental.

Ella interviene en establecer el garante simbólico de lo que A. Missenard llama la excursión imaginaria, a la cual los participantes de un seminario están dispuestos e invitados. La regla autoriza la interpretación y la simbolización.

  • La regla fundamental

La regla está ordenada para la escucha y el trabajo de interpretación psicoanalítico. A. Béjarano (1966) define como escucha psicoanalítica en situación de grupo(y de seminario) el tipo de escucha que consiste en intentar entender, en el discurso manifiesto de los miembros del grupo, en el material y los fenómenos que se le anudan, el contenido latente de ese discurso. Béjarano precisó recientemente ( 1971) que el objeto de la interpretación es definido por la posición transferencial del sujeto del discurso en situación de grupo (de seminario). La interpretación se articula sobre una distancia respecto de la regla enunciada por el interpretador: distancia del sujeto del discurso respecto de la regla de asociación libre, y respecto de la regla de abstinencia que suspende en la transferencia toda realización de deseo.

Es por esta doble distancia que manifiestamente intervienen las formaciones del inconsciente. Es también la enunciación de la regla la que autoriza la posibilidad de una escucha y de una interpretación psicoanalíticas. Si bien la interpretación no es posible sino en la medida en que la regla haya sido enunciada por el interpretador, sin embargo es el acto mismo de la interpretación el que define la situación como psicoanalítica. Laplanche y Pontalis observan que la regla fundamental está destinada a “hacer aparecer en el discurso del analizado, la dimensión de la demanda dirigida a otro.

Combinada con el no-actuar del analista, lleva al analizado a formular sus demandas bajo diversos modos que para él, en determinadas etapas, adquirieron valor de lenguaje”.Por lo tanto, la regla no tiene sólo un alcance técnico sino que cumple fundamentalmente una función metodológica: es por la enunciación que de ella hace el interpretador que se definen el campo y las condiciones de trabajo psicoanalítico ajustadas a la especificidad de cada situación. En situación de seminario de formación, esta modalidad metodológica general de la regla muestra ser también como el fundamento del trabajo psicoanalítico; pero lo que allí se manifiesta y se interpreta no deberá confundirse con lo que sucede en la cura.

Las diferencias se refieren por cierto a la naturaleza de la oferta y la demanda, y por consiguiente, a las características formales de la situación que la actualiza: cara a cara plural, reunión en una pluralidad de agrupamientos, limitaciones de la duración, etc. Pero, más que nada, tienen que ver con lo que el interpretador escucha. En breve, se trata, en tal situación, de escuchar a sujetos en situación de seminario, y no tendidos en un diván. Esto significa que la escucha es inseparable de la representación que el interpretador se hace del funcionamiento de un seminario y de los grupos.

La regla figura como el enunciado de un orden otro sobre el cual viene a colgarse la demanda. Ella es orden y ordenamiento de las relaciones, avenimiento y manifestación de una Ley. Ella estructura las relaciones de los participantes, la especificidad de la transferencia en grupo, el objeto de la interpretación: designamos a este objeto- o más exactamente este campo, como el del complejo familiar (Lacan J., 1938). El del núcleo originario y originador.

Dispositivo para Grupos Amplios

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